Los invitados de nuestro octavo Ekos CEO Panel hablan del valor de trabajar apalancados en la tecnología y permitir que cada miembro de la cadena de valor aporte con su know how para juntos avanzar. Los altos ejecutivos invitados fueron: Pierangela Sierra, CEO de Tipti; Carlos Cueva, Presidente de Directorio de Grupo Difare; Stalin Muñoz, CEO de Cooprogreso; y, David Vergara, CEO de Grupo Superior. Ellos, junto a Ricardo Dueñas, CEO de Grupo Ekos, analizaron la ruta que la empresa privada debe marcar. El sistema financiero está sólido El primer impacto de la crisis en el sector financiero fue que el cooperativismo -en muchísimo tiempo- se redujo en su tamaño. Ello es entendible precisa Stalin Muñoz, CEO de Cooprogreso. “No nos hemos reducido mucho gracias a la cercanía que tenemos con la gente. La reducción fue del 0,9%. La gente ha dejado de producir y generar ingresos y empieza a usar los recursos ahorrados”. Por otro lado, como el resto del sector financiero, han adaptado las resoluciones para el diferimiento de pagos. “Hemos diferidos el 40% del total de la cartera. Esa medida hizo que la mora no refleje el real riesgo de la economía y eso también ha pasado en la banca”, precisa Para el ejecutivo, el planeta vive una crisis de negativas consecuencias. Por ello, ve como urgente y necesario que los organismos globales como ONU o el Fondo Monetario Internacional, por mencionar algunos, delineen soluciones porque hay que remediar el sistema económico. El riesgo de la cartera es una preocupación constante, “pero hay que buscar una solución en el mundo. Por ejemplo, en este tiempo, apenas hemos hechos 3 operaciones de créditos cuando veníamos haciendo un promedio de 3.200”. Agrega, “nos centramos en la base de la pirámide que corresponde a los microempresarios. Ahora se debe analizar a quién prestar para tener la seguridad de que el dinero sea devuelto”, explica. Es decir que tenemos un problema en la oferta y en la demanda. De todas maneras, el sistema financiero está sólido “y es importante mencionarlo, porque es hora de que confiemos. Debemos confiar en nuestro vecino, colaborador, proveedor. En nuestro sector realmente tenemos una buena solidez”. El gran desafío desde su visión es garantizar que la sociedad más necesitada se alimente. “Por ejemplo, estamos pensando en un producto para financiar la comida de la gente, porque el mundo nunca va a volver a ser igual, tenemos que abandonar ideologías y ser pragmáticos”. La revolución del e-commerce tiene desafíos Las cifras hablan por sí solas en el caso de Tipti, un caso de éxito de e-commerce en Ecuador. Tras la declaración de la emergencia sanitaria y toque de queda, la empresa asumió el reto, triplicó su nómina cumpliendo con los parámetros establecidos por la Ley de Trabajo y dotó a sus colaboradores con implementos de seguridad. Esa fue la respuesta que dio a la creciente demanda. La empresa cerró el 2019 con 29.000 pedidos y solamente en marzo de 2020 la cifra de pedidos alcanzó los 28.000, es decir, en menos de un mes la empresa casi igualó la cantidad de compras de un año entero, lo que genera ingresos competitivos para dinamizar la industria, pero también decisiones rápidas frente a tremendos desafíos. Pierangela Sierra, su CEO, explica que la demanda creció en etapas. “A una altísima demanda, de hasta 15 veces lo que vendíamos en un primer momento, y al medio día del 12 de marzo, crecimos mucho”, relata. Explica que frente a una demanda tan abrupta hay situaciones que se deben analizar porque las inversiones no siempre son sostenibles a largo plazo. Cada acción tomada en Tipti no pierde de vista que las personas van a ser cautas en sus gastos. Para atender el explosivo incremento de pedidos, la tienda especializada se vio abocada a cerrar por 12 días. Esto se hizo para lograr atender la demanda acumulada hasta ese momento y pulir un servicio que se da en medio de bemoles: toque de queda, cuatro horas operativas para el trabajo, filas de hasta dos horas en los supermercados, distanciamiento social, entre otros temas. Todos esos son quiebres logísticos con los que Tipti interactúa cada día. “Estamos con siete días con lapso para la entrega de los pedidos en Quito, Guayaquil y Cuenca. Reabrimos la tienda el 12 de abril”, detalla la ejecutiva. Las oportunidades, evidentemente, son muchas. “El futuro no cambió, se adelantó de manera gigantesca para el desarrollo del e-commerce. Debemos acelerar y automatizar muchísimo los procesos para servir de la mejor manera”, indica. Otro foco de atención ha sido el reclutamiento digital que la empresa realiza y los protocolos de seguridad. “Estamos invictos, ha sido satisfactorio que ninguno de los empleados se haya enfermado”, concluye. Tecnología y procesos de logística Carlos Cueva, Presidente del Directorio de Grupo Difare, explica cómo el negocio no se ha detenido durante la crisis. “En lo farmacéutico hemos tenido problemas logísticos, casi de 6 a 7 días de atrasos, porque el volumen nos rebasó, pero hemos logrado ponernos al día y nivelar las operaciones”, nos comenta. Grupo Difare se compone de dos bloques de empresas: el farmacéutico y el sector inmobiliario. “Manejamos uno 4.200 clientes en el país; la logística ha funcionado en este tiempo crítico. Aunque se ha dado una sobrecarga de ciertos productos, se acaban los productos y las reposiciones no se logran con oportunidad”. La tarea diaria del grupo se rige por procesos que involucra pedidos a proveedores, atención en farmacias, bodega, transporte… por tanto, el trabajo de un nutrido número de colaboradores. “Posiblemente sean unas 2.000 personas que están trabajando normalmente y falta un 25% ausente por el tema del coronavirus; hay que reemplazarlo, pero es difícil”, nos relata. Nuevas acciones también se encaminan para responder a la crisis. “Estamos en un proceso de automatización de la bodega y hemos logrado superar el tema inmobiliario de la construcción civil, el problema es con las instalaciones de la automatización”. Difare trabaja hoy en día con una bodega adicional, cuya obra está avanzada en un 75%. Esta es usada parcialmente como área de transporte, “como tiene sus áreas adecuadas comenzamos a enviar mercadería de la bodega actual que está en el km 14 a la nueva que se encuentra en el km 19”, detalla el ejecutivo. También recalca que en cuanto a pedidos están al día. “Se trata de 2.500 pedidos diarios que se entregan al día siguiente en todo el país”. En cuanto a la digitalización, “este es el momento y nos está forzando afortunadamente porque se puede cambiar muchas cosas”. Explica: “Teníamos el tema del servicio a domicilio, llamadas por call center… en esta época que hubo necesidad de mandar personas a casa, se comenzó a hacer teletrabajo y se invirtió en algo de tecnología”. El resultado es que se atiende con mayor celeridad las llamadas, “el poder de reacción es tremendo”, dice. Difare también busca ampliar el radio de acción del servicio. “Antes las zonas de mayores pedidos eran Samborondón o los valles en Quito. Pero con el aislamiento comienza a ocurrir otra dinámica y podemos ampliar ese rango. Es probable que cambie el comportamiento del consumidor después de esta crisis”. El comercio se debe redefinir El mundo despierta cada día con una noticia nueva. Hoy por la tarde, por ejemplo, fue el desplome histórico del barril de petróleo WTI. “Operar así es muy complejo”, señala David Vergara, CEO de Grupo Superior. La empresa distribuye insumos y productos terminados a las 8.000 panaderías de Ecuador “y me refiero a las pequeñas, a aquellos locales de 45 m2”. Explica que la mitad de ellas están cerradas porque sus propietarios, en su mayoría son gente adulta, uno de los grupos más vulnerables en la crisis sanitaria. El CEO precisa que el comportamiento del consumidor está cambiando, ahora se ha volcado a elaborar productos en casa. “Por ejemplo, la harina casera se ha triplicado, así como el fideo. Y productos como el de la galletería, ha caído a niveles dramáticos, no está ni al 15% de la venta habitual”, nos cuenta. También explica que para la mayoría de productores de consumo masivo, el canal del supermercado significa el 30% de la venta; el canal tradicional es el 70%. “Hay entre 70.000 y 100.000 tiendas de barrio en el país” y según sus análisis se estima que 3 de cada 10 están cerradas, precisa. El tema ahora es que las empresas sean capaces de llegar con todos los códigos y protocolos de higiene que necesita el vendedor, así como darle tips sobre cómo manejar los productos cuando reciba visitas de clientes. “Diría que las tiendas están más operativas que las panaderías y con tendencia a comprar productos de canasta básica”, cuenta. Ahora es cuando se deben redefinir los modelos de negocios, apunta el ejecutivo. “El teletrabajo empieza a ser una figura en la que aprovechamos mejor el tiempo. Hay muchas cosas que repensar en esta forzosa crisis con este enemigo invisible. De igual manera creo que el tema de la venta on line es clave, ya lo veníamos venir”. Pero hace una advertencia de fondo, “me da la sensación que la transformación digital no es patrimonio de todos”.> Leer Panel VII