En este encuentro de altos ejecutivos se definieron dos grandes conclusiones: el Estado no puede dar apoyo a las empresas para paliar la grave situación económica y ello invita a que empresarios, industrias y sectores trabajen de la mano. Esta tarde, los panelistas invitados fueron: Joseph Schwarzkopf CEO de Uribe & Schwarzkopf; Diego Fernández Salvador, CEO de Edesa; Richard Peet, Cofundador de Sweet & Coffee; Hernando Chiriboga, CEO QuitoMotors; y, Santiago Peralta, Cofundador de Pacari. La construcción pelea por sobrevivir El sector de la construcción ya venía de dos años de baja en las ventas, pero hallaba formas fomentarlas. En ese marco, Uribe & Schwarzkopf se ha convertido en uno de los big players. Sin embargo, la crisis sanitaria y económica que golpea a Ecuador los lleva a repensar su modelo y entender al nuevo consumidor. Este ejercicio es necesario, precisa Joseph Schwarzkopf “porque actualmente es imposible hacer un forecast; los P&G se rompieron. Más bien he concentrado mi tiempo en analizar posibles escenarios pensando en cuánto tiempo durará esta situación”. La empresa como tantas otras concentra esfuerzos en redefinir el negocio desde el área de las finanzas y de recursos humanos, así como con los proveedores. “Solo un proyecto tiene cientos de proveedores, muchos dependen de tu empresa, entonces tienes que darles un poco de oxígeno”, explica. Su propuesta ahora es despertar la solidaridad entre empresas y promover el consumo del producto ecuatoriano. “Hoy la ayuda debe venir de industria a industria”, nos dice. Señala también que urge que el país se reactive, con las medidas de seguridad del caso, pero que ocurra. “Me da pena decirlo, pero no nos queda de otra, debemos trabajar porque empezará el dominó de las quiebras. Como empresarios hay que apoyarnos”, sentencia. Una crisis económica y social “Es un año de mucha incertidumbre que ya venía complicado”, dice Diego Fernández Salvador, CEO de Edesa. Las palabras del CEO son el reflejo de la realidad donde es difícil que una compañía se proyecte porque aunque pueda haber mercado, no existirá demanda por el desempleo que se va a dar. “Con la crisis de iliquidez es difícil de proyectar pero para finales de año tendremos un porcentaje mucho menor de ventas en relación al anterior”, y ello, siempre y cuando el gobierno de alguna prioridad a la vivienda social, nos comenta el alto ejecutivo. Pese a que la situación es desalentadora, el CEO también promueve que 2020 sea el año de los acuerdos. “Esto es inédito, creo que hay que hacer un gran esfuerzo en el país para bajar los costos. Tenemos que lograr acuerdos con los trabajadores y que la gente comprenda la situación por la magnitud de la crisis”, concluye. Un nuevo consumidor nacerá tras la crisis Richard Peet, Cofundador de Sweet & Coffee, señala que su empresa no estaba preparada para la crisis. Sin embargo, reconoce que se han tomado las medidas para activar un plan donde el delivery y el sistema pick up sean opciones para acercarse a sus clientes. La marca que ahora tiene 101 locales y 1.200 trabajadores tiene un enorme reto: entender al consumidor que nacerá tras la crisis. “La industria en general sabe que se tendrá que reducir en un 50%. Y el resto mantenernos con licencias, sueldos parciales, llegar a un acuerdo con cada colaborador en términos generales”, explica. Asegura que el tema del pick up puede ser una tendencia importante para el futuro. “En estas cuatro semanas hemos trabajado mucho en temas tecnológicos. De aquí a dos semanas los clientes podrán hacer el pedido y retirarlo en locales”. Peet se muestra optimista porque espera que para el segundo semestre, los locales empiecen a tener al menos un número reducido de clientes. En una primera fase, la marca espera abrir 20 locales para promover la atención a domicilio. “Entre junio, julio y agosto esperamos se puedan abrir al menos el 90% de los locales. Y de esas aperturas, queda ver cuáles se pueden mantener abiertos bajo la modalidad pick up o con restricciones de que haya poca gente en el local”. ¿Qué pasará con la industria automotriz? Hernando Chiriboga, CEO de Quito Motors, intenta responder la interrogante en medio de la angustia que hoy vive el mercado. “Si hacemos una proyección, pensamos que las ventas de unidades este semestre no van a llegar a las 60.000 unidades. Es una situación muy crítica. Tuvimos la noticias que se iban a abrir los talleres automotrices y nos estábamos preparando para ello con protocolos de seguridad, pero ahora nos dicen que es para autos que se encuentren en la primera línea. Eso nos quita liquidez. La cabeza de Quito Motors indica que creen que el año va a terminar con menos de 60 mil unidades vendidas. “Con esa expectativa, el sector tiene que reinventarse. No sé puede mantener las mismas estrategias. Sabemos que no hay el día después de, sino la época después de. En Quito Motors estamos tratando ver la segmentación del mercado”. En ese sentido, cree que los modelos con un valor de USD 20.000 en promedio será el más afectado de todos. “Hay mucha incertidumbre. El mercado va a caer. Hemos hecho reprogramaciones con las plantas. Vamos a ver pocos modelos 2021 y con muchas dificultades desde el punto de vista de flujo de caja”, detalla el ejecutivo. La industria ahora hace esfuerzos para entender cuál y cómo será la intención de compra del consumidor. “Va a depender de su escenario laboral, de la banca como aliado para dar préstamos. En realidad hay mucha incertidumbre”. El cacao fino de exportación tampoco vive un buen momento Santiago Peralta, Cofundador de Pacari, sabe que el cacao vive una situación compleja; su precio cayó un 30%. “El tema es complejo”. Explica que hay demanda, pero es mucho menor a la habitual. “Nos vamos a quedar con cacao, ya no vamos a recibir la cantidad de plata que estábamos esperando y se afectan a un promedio de 150.000 familias, es decir, casi un millón de personas que dependen de esta actividad”, señala. En el caso específico de Pacari, su trabajo depende de las manos de 4.000 familias. Sin embargo, sostiene que la fuerza de este país es la comida. “Debemos ver cómo hacemos para que la gente coma, porque si la mitad no logra hacerlo, tendremos un serio problema social. Hay que frenar el peor de los escenarios, que es el desempleo con hambre”, reflexiona. Agrega que en el mercado de exportaciones, “nos hemos puesto carísimos”. Por ello se debe concentrar esfuerzos para exportar a naciones con mayor solvencia como Estados Unidos y Japón, aunque ello no garantice el pago. “Es difícil el tema, tenemos muchas partidas de ajedrez por jugar en cada país”, sostiene. Para el ejecutivo, el frenazo económico es peor que la pandemia. “Es un hecho, que hará que el año 2020 termine con la mitad de lo que vendimos en 2019. El tema es cómo hacemos para llegar a diciembre sin quebrar”, concluye.> Leer Panel 5