El miedo es una emoción inevitable pero mal vista por la sociedad. Para el psicólogo colombiano Efrén Martínez, el miedo es un mensajero porque permite descubrir lo que es importante para una persona y que -de alguna forma- corre peligro. “Cuando lo reconoces, puedes dedicarte a cultivarlo y transformarlo en un propósito. Pero si te quedas con la sensación del miedo y no escuchas el mensaje que te trae la emoción, desperdiciarás una oportunidad muy poderosa de encontrar cuál es tu llamado”, afirma. Martínez es PhD en psicología, MBA y MSc en Dirección de Recursos Humanos, presidente de Meaning Group y Global Authenticity y autor de 27 libros y numerosos artículos, con cerca de 2500 conferencias en más de 20 países. El experto visitó el estudio de Ekos Today Radio en donde compartió su punto de vista sobre la búsqueda del propósito a través de la superación del miedo y la manera cómo potenciarlo. ¿Qué es el miedo? El miedo es una respuesta natural que surge cuando algo valioso para ti parece estar amenazado. Lo complicado es cuando el miedo se basa en percepciones y no en la realidad. Puede paralizarte, pero también es una oportunidad para reconocer y transformar esa emoción en un propósito. ¿Cómo podemos controlar o canalizar el miedo? Primero, hay que aceptar que el miedo existe, que es una realidad y que a veces nos ayuda a sobrevivir. El miedo está prohibido socialmente, por eso no podemos hablar de él, no está permitido decir que estamos ansiosos. Tal vez podemos decir que estamos estresados porque el estrés es visto como un comportamiento de gente ocupada y exitosa; entonces nos hace ver bien. Pero el miedo es visto como de cobardes. Segundo, hay que desarrollar un sistema de vida que permita gestionar física y mentalmente el miedo. Por ejemplo, si bajas el azúcar y alimentos ultraprocesados a la mínima expresión, eliminas el 25% de la ansiedad y el miedo. Si le agregas 150 minutos de ejercicio cardiovascular a la semana, eliminas otro porcentaje, de igual manera cuando meditas 10 minutos diarios. Entre tu cerebro y tu intestino hay un eje que determina en gran parte cómo te sientes. Y la gente que no se puede paralizar porque tiene que tomar decisiones, necesita tener un cuerpo que se lo permita. Porque de otra manera, el voltaje lo enferma. ¿Es posible convertir el miedo en un propósito de vida? Sí, absolutamente. Emociones como la rabia o la tristeza pueden señalarte hacia dónde dirigir tu propósito. Si descubres lo que te indigna o lo que te causa tristeza, puedes encontrar una causa personal significativa que te motive a actuar. ¿Cómo descubrir tu propósito de vida? Yo sugiero un proceso en cuatro pasos: el primero es identificar a quién quieres servirle, a qué grupo, a qué gente, a qué actividad. Y para ello, el camino es que te preguntes qué te ha dado rabia, qué te ha dado tristeza, qué te ha dado miedo, qué te ha dado alegría para que encuentres algo que sea personal. Hay muy buenas causas en el mundo, pero hay causas que a ti no te importan. Si es una causa personal, el propósito es sólido. Una vez tienes eso identificado, entonces pasas al número dos. Es identificar cuál es esa diferencia particular, que tienes que si dejaras de estar podría ser extrañada por los demás: ¿cuál es la huella o la marca, el sello que tú le imprimes o el legado con el que quieres impactar a ese grupo al que quieres servirle? Después, tienes que preguntarte a través de qué productos, servicios, procesos, comportamientos, conductas impregnarás con ese legado, con ese sello personal para impactar al mundo. Finalmente, llegarás al cuarto momento. Observa si tienes algún talento, algún aprendizaje, alguna experiencia con la que puedas desarrollar estos productos y servicios con los que puedas manifestar esa diferencia, ese legado, esa marca e impactar a la gente que quieres. ¿Cuáles son los miedos más constantes en las personas que les impiden potenciar su capacidad? Investigamos y evaluamos a más de 48 mil personas en toda Latinoamérica. Encontramos que los dos miedos psicológicos más grandes eran la insuficiencia, sentir que “no daban la talla” o el temor a equivocarse o fracasar, y el desamor en términos de no ser admirado, querido, apreciado y reconocido como alguien valioso. Y esos dos miedos hacen que las personas gasten gran parte de su tiempo y de su energía tratando de evitar que pase algo que active esos miedos, tratando de evitar la desaprobación, tratando de evitar las ineficiencias. Y eso genera una carga de estrés absurda, porque muchas veces no está pasando absolutamente nada, pero el miedo hace que alucines, que empieces a ver ineficiencias donde no existen. ¿Qué papel juega la mente en nuestros miedos? La mente tiene el poder de mostrarnos cosas absolutamente inexistentes. Tú puedes creer realmente que tu hijo te quita tiempo porque le tienes que repetir las cosas dos o tres veces y resulta que tu hijo tiene déficit de atención, no lo hace de malo. O puedes creer que el que hace las cosas a otra velocidad es un ineficiente y no que está encontrando unos caminos distintos para lograrlo. Nuestra mente necesita discernir y para poder discernir necesita calma, necesita tiempo. Por eso los grandes procesos creativos surgen cuando tú paras el día a día o cuando te vas a la naturaleza o cuando te desconectas y estás de vacaciones. Si tu cabeza está todo el día perdiendo foco porque está apagando incendios, no hay forma alguna que tu cabeza pueda ver caminos y no tendrías un mindset posibilista, que es lo que necesitamos para ver nuevas rutas cuando el miedo aparece. Hablando de emprendimiento, ¿cómo superar el miedo al fracaso? Es crucial entender si quieres jugar en las ligas mayores o quedarte en el nivel local. Si quieres grandes logros, necesitas disciplina, entrenamiento y el entorno adecuado. El miedo al fracaso debe transformarse en aprendizaje y motivación. También te puede interesar: Estas 5 enfermedades son causadas por el cambio climático ¿Cómo podemos mantenernos enfocados y creativos en un mundo lleno de estrés? Necesitamos momentos de calma para la creatividad. Cuando la mente está constantemente apagando incendios, es difícil ver nuevas oportunidades. La clave es encontrar tiempo para descansar y reflexionar, así podemos ver más allá del miedo y diseñar un propósito claro.