Trump anunció un arancel general del 15 % sobre las importaciones provenientes de la Unión Europea, compuesta por 27 países, poniendo fin a una saga de varios meses con el mayor socio comercial de Estados Unidos, mientras la UE buscaba mantener los aranceles básicos en un 10 %. También puedes leer: EE.UU. y Japón sellan acuerdo clave: aranceles del 15% y USD 550.000 millones en inversiones evitan crisis comercial “Acordamos que el arancel, tanto para automóviles como para todo lo demás, será un arancel uniforme del 15 %”, dijo Trump. Al hablar junto a von der Leyen, el presidente afirmó que la UE “va a acordar comprar energía a Estados Unidos por un valor de USD 750.000 millones. También van a acordar invertir en Estados Unidos USD 600.000 millones más de lo que ya están invirtiendo”. “Todos los países abrirán su comercio con Estados Unidos con aranceles cero, y están acordando comprar una gran cantidad de equipo militar”, añadió Trump. Al fin de una reunión de poco más de una hora, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expresó que es "un buen acuerdo" que "dará estabilidad y previsibilidad". Se trata de "un acuerdo comercial entre las dos mayores economías del mundo, es un acuerdo enorme", destacó. "Fue una negociación muy interesante. Creo que va a ser genial para ambas partes", dijo Trump a la prensa después de sostener conversaciones con Von der Leyen en su campo de golf en Turnberry, Escocia. Desde que retornó a la Casa Blanca, Trump adoptó una nueva política comercial basada en elevados aranceles a las importaciones, que en el caso de la UE hubiesen podido llegar a 30%. Ante esto, la UE se empeñó en lograr una solución negociada para evitar una guerra comercial de consecuencias imprevisibles. También te puede interesar: Boehringer Ingelheim designa nuevo líder regional para Ecuador y Perú Bruselas intenta convencer a los Estados miembros de la UE y a las empresas del continente de que sus cesiones a Washington en el acuerdo comercial suscrito el domingo por Donald Trump y Ursula von der Leyen se justifican para evitar una guerra comercial abierta con la superpotencia mundial. Es decir, echa mano del viejísimo adagio latino: “Es mejor un mal acuerdo que un buen pleito”. Pero ese argumento no parece estar convenciendo a muchos o, al menos, no logra un apoyo entusiasta. “Es un día sombrío cuando una alianza de pueblos libres, reunidos para afirmar sus valores y defender sus intereses, decide someterse”, ha clamado este lunes el primer ministro francés, François Bayrou. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se ha ahorrado la crítica, pero ha dejado claro, con un lenguaje diplomático, que el resultado no le gusta: “Respaldo este acuerdo comercial, pero lo hago sin ningún entusiasmo”. También representantes de la industria alemana han expresado sus críticas al acuerdo. Fuente: CNN y El País