Para Marlene León Mendoza, Vicerrectora Académica de la Universidad de las Américas (UDLA), el futuro ya está aquí. Mendoza compartió el panel “Educación del Futuro” con Andrew Diaz, LATAM Regional Manager de D2L y Rebeca Gallegos Bustamante, directora de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Ciudad de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE); el cual se realizó durante la última jornada de la Feria Virtual EDU.COM, el 10 de junio. La conversación se centró en los cambios que ha sufrido la educación a causa de la pandemia del COVID-19. A pesar de que ha significado un reto, los participantes destacaron las ventajas de esta transición educativa a un modelo virtual. A continuación, un resumen de sus intervenciones. Marlene León Mendoza, Vicerrectora Académica UDLA. Uno de los retos del nuevo modelo de educación virtual, que surgió con la pandemia del COVID-19, ha sido cómo mantener involucrados a todos los participantes activos en el proceso de aprendizaje: cómo lograr que un estudiante que el docente no siempre ve se mantenga conectado. Y desde el punto de vista pedagógico, el cuestionamiento se enfoca en cómo logramos que los profesores se adapten a esta modalidad online. Aquí encontramos muchos caminos. El primero, nos dice, la comunicación rígida que solíamos tener no es la que queremos tener en el futuro. La pandemia nos enseñó eso, nos abrió la visión. Una de las estrategias que ha implementado la UDLA es la generación de pequeñas pastillas o micro learning que, a su vez, demandan que los profesores estén preparados. Esto también hace que el estudiante se mantenga conectado y desarrolle habilidades. El enfoque debe ser que la educación garantice el éxito estudiantil. El objetivo académico de la UDLA es que los estudiantes puedan desarrollarse en la vida, pero ahora se deben usar las herramientas tecnológicas para que los estudiantes puedan aprender. En la UDLA nos están usando los clics que los estudiantes hacen en las plataformas para adaptar las estrategias a las características de los estudiantes. Esto hace que el proceso sea personalizado. Por otro lado, se demanda a los profesores una capacidad de adaptación en su rol como docentes. En un futuro, la educación será híbrida, y ahí entra el reto de los profesores, quienes deben desarrollar habilidades para vincular a los estudiantes que tendrán presencialmente en las aulas y a quienes asisten remotamente. Rebeca Gallegos Bustamante, directora de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Ciudad de la UIDE La Covid-19 se presentó como un gran reto, pero fue la oportunidad para ver el potencial que tiene la tecnología y dejar de tenerle miedo. “En la UIDE abrimos muchas oportunidades aprovechando la tecnología, que nos permite preparar a los estudiantes sin importar que estemos en otros lados del mundo. Hemos dado un gran salto. Por ejemplo, tenemos alianza con Arizona State University, en los EE. UU. Ellos son destacados en innovación y eso enriquece a nuestros estudiantes”, dijo. Con esta educación híbrida, la universidad tuvo más desafíos, los estudiantes son más flexibles y los docentes han podido recibir capacitación en diferentes lugares del mundo. Si pensamos en una educación de aquí a cinco a diez años, Gallegos considera que no va a cambiar. “No creo que regresemos a las aulas completamente pero este modelo híbrido nos da una gran oportunidad”. En esta nueva modalidad el estudiante se convierte en el protagonista y los profesores se vuelven mentores. El estudiante va a tener una educación más personalizada, tendrán mucha apertura, y las aulas se convierten en una forma invertida. La metodología se vuelve más como un design thinking. Es más colaborativo, flexible y dinámico. Andrew Diaz, LATAM Regional Manager de D2L El experto sostuvo que hoy contamos con una comunidad que exige mucho más. La palabra experiencia se convierte en una palabra clave. La responsabilidad hoy en día de las instituciones educativas es propiciar un ambiente que permita evaluar la calidad educativa. Hay que estar preparados para esto y tener una participación muy importante. “El criterio es cómo mantener las herramientas para sostener este modelo en la post pandemia. Y mi pregunta es cómo podemos anticipar que los estudiantes están aprendiendo. La educación cambió de ser reactiva a completamente proactiva y ese factor es lo que va a destacar la experiencia del alumno y del profesor”, dijo. Otro de los cuestionamientos que planteó Diaz durante la conferencia es cómo podemos enfrentar estos retos para los docentes. “La tecnología debe trabajar en función de potencializar la parte estratégica y menos la micro administrativa. Para mi juega un rol importante para que esta proactividad sea efectiva”. Hablando de evolución hay un concepto llamado educación adaptativa. Y es buscando, a través de la experiencia, cómo se puede trabajar sincrónicamente y asincrónicamente. Ahora vemos muchos retos de cómo puedo administrar el tiempo de manera positiva y cómo potenciar experiencias que enriquecen. Las competencias tienen que entenderse y pensar cómo las vamos a replicar.