Aún existen sectores donde la presencia femenina sigue siendo la excepción y no la regla. La industria de la construcción, el sector logístico y el portuario han sido históricamente espacios dominados por hombres, no solo en los niveles operativos, sino especialmente en las decisiones estratégicas. Sin embargo, hoy, gracias al compromiso de algunas empresas y líderes, esa realidad comienza a transformarse. Este foro fue una muestra clara de que los cambios son posibles, especialmente cuando hay voluntad desde la cima.Fernando Correa Sevilla, CEO de Semaica, habló con honestidad sobre la evolución interna que ha vivido su empresa. “Para Semaica, el talento no tiene género”, aseguró, aunque también reconoció que no siempre fue así. La transformación, explicó, ha sido el resultado de un proceso que tomó más de dos décadas, impulsado por un cambio generacional y una evolución en la mentalidad corporativa. La clave, según Correa, está en que la decisión de cambio venga desde arriba: “Tiene que haber una voluntad efectiva de decir sí, vamos a cambiar, vamos a dar oportunidades, vamos a generar un ambiente seguro y vamos a valorar a las personas por su conocimiento y no por su condición masculina o femenina”. Hoy, los resultados son evidentes: el 70% de las gerencias de Semaica está conformado por mujeres, el 40% del personal técnico-administrativo es femenino, y la empresa cuenta con su primera gerente de proyectos en obra. Un logro que, sin duda, marca un precedente en la industria. Por su parte, María Elena Guerra, Subgerente de Planeación y Abastecimiento de FEMSA Salud Ecuador, compartió los retos que implica alcanzar la paridad en áreas como logística y abastecimiento, donde las postulantes mujeres aún son una minoría. “Es bastante difícil encontrar postulantes mujeres que quieran participar en estos trabajos”, comentó, explicando que la participación femenina suele rondar apenas entre el 20 y 30%. Aun así, FEMSA no baja los brazos. Guerra explicó que una de las estrategias es formar talento desde adentro, motivando a que más mujeres se atrevan a aprender nuevas habilidades técnicas. La meta es clara: generar condiciones para que el 50% de los equipos esté integrado por mujeres, entendiendo que la diversidad no solo es justa, sino que también impulsa el crecimiento y la innovación dentro de la empresa. Desde el sector portuario, un entorno aún más cerrado a la participación femenina, Lissette Morín, Vicepresidenta de Recursos Humanos y Salud de DP World para Perú, destacó cómo la diversidad se convierte en una ventaja competitiva. “A nivel global, en nuestro sector solo el 2% son mujeres”, señaló, pero también celebró que, en el puerto de Ecuador, ese número ya alcanza el 7% en cargos operativos, incluyendo el manejo de grúas de más de 70 metros de altura. Este avance, dijo, no sería posible sin el respaldo del liderazgo. “Tenemos un CEO que respalda todo esto y le da seguridad a las mujeres, incluso cuando nosotras por naturaleza optamos por tener familia”. En DP World se ha comprendido que la equidad no es solo una cuestión de género, sino de pertenencia, de romper estereotipos y de permitir que todos, sin importar su género, puedan crecer en entornos tradicionalmente excluyentes. Al finalizar el foro, la experiencia compartida por estas empresas permitió demostrar que, aunque el camino hacia la igualdad en industrias no tradicionales es largo, ya no es solo una aspiración. Es una realidad en construcción.