La forma en que construimos nuestros espacios está directamente relacionada con los grandes desafíos globales de este siglo: el cambio climático, la escasez de recursos y el crecimiento poblacional. Según la Agencia Internacional de Energía, entre 2015 y 2035 el consumo global de energía aumentará un 37%, siendo el 96% de esta demanda absorbida por países en vías de desarrollo. En paralelo, el consumo de agua en el último siglo ha crecido al doble del ritmo poblacional, y se estima que para 2025, 1.800 millones de personas vivirán en regiones con escasez absoluta del recurso. Frente a este escenario, el sector de la construcción se convierte tanto en parte del problema como de la solución. Hoy sabemos que el 75% del concreto global se destina a edificaciones, y que materiales como el acero, el cemento y el aluminio concentran un porcentaje significativo de las emisiones de CO2 a nivel mundial. La clave está en construir mejor: optimizando recursos, reduciendo impactos y adoptando estándares que nos ayuden a tomar decisiones sostenibles desde el diseño. ¿Qué es EDGE y por qué está cambiando las reglas del juego? EDGE (Excellence in Design for Greater Efficiencies) es una certificación internacional desarrollada por IFC, miembro del Grupo Banco Mundial. Su objetivo es democratizar la sostenibilidad en la construcción, brindando una herramienta sencilla, accesible y basada en datos concretos para reducir el consumo de energía, agua y materiales. El principio central de EDGE es claro: si un edificio logra al menos un 20% de ahorro en estas tres áreas clave frente a un caso de referencia local, entonces es sostenible. Esta lógica simple ha permitido a EDGE posicionarse como un sistema de certificación ideal para mercados emergentes, donde otros estándares pueden resultar costosos o demasiado complejos. Además de la certificación básica, EDGE ofrece dos niveles superiores: EDGE Advanced (con ahorro del 40% o más en energía) y EDGE Zero Carbon, otorgado a proyectos que alcanzan un balance neto de emisiones después de un año en operación, combinando eficiencia y energías renovables. También te puede interesar: Edificar con propósito: el valor de las certificaciones en la construcción Todo lo que debe saber sobre la certificación EDGE El proceso comienza en el software EDGE, gratuito y accesible desde cualquier navegador. Allí se ingresan datos del proyecto y se eligen estrategias de eficiencia para energía, agua y materiales. El sistema calcula automáticamente los ahorros proyectados y las emisiones evitadas, brindando al usuario una visión integral del impacto de sus decisiones. Una de las ventajas clave de EDGE es que no requiere conocimientos avanzados en modelado energético, lo que lo hace ideal para arquitectos, ingenieros, desarrolladores y funcionarios públicos que buscan incorporar sostenibilidad sin complejidades técnicas. Una vez que el diseño cumple con los requisitos, la documentación se somete a auditoría por una entidad autorizada. Al ser validado, el proyecto obtiene la certificación EDGE, válida durante toda la vida útil del edificio. Ecuador avanza con paso firme La adopción de EDGE en Ecuador ha sido notable. En AB Arquitectura contamos ya con más de 90 proyectos certificados, el país se posiciona como líder regional en la implementación de esta herramienta. La presencia de EDGE se extiende por todo el territorio: desde Quito (con 40 proyectos) hasta Guayaquil (18), Cuenca (8), y otras ciudades como Ibarra, Loja, Machala, Ambato, Latacunga, Plazas y Galápagos. Este avance no sería posible sin el compromiso de instituciones públicas, universidades, desarrolladores y consultores locales que han confiado en EDGE para optimizar sus proyectos. Además, el acompañamiento de políticas como los Estándares de Sostenibilidad en los PUGs o los esfuerzos por actualizar la NEC, refuerzan el entorno normativo para una edificación más responsable. El potencial de EDGE para desarrolladores, ciudades y el planeta EDGE no solo certifica edificios, también construye una nueva lógica de mercado. Al modelar ahorros y retorno de inversión, permite a los desarrolladores tomar decisiones informadas desde las primeras fases del proyecto. Esto reduce riesgos financieros, mejora la rentabilidad y facilita el acceso a financiamiento verde. En contextos urbanos, EDGE permite a los gobiernos impulsar ciudades más resilientes, reducir el estrés sobre redes de servicios y cumplir con metas climáticas nacionales. En el plano global, su contribución al ahorro de emisiones y consumo hídrico representa un paso firme hacia los objetivos de sostenibilidad planetaria. Construir sostenible ya no es una tendencia, es una responsabilidad La sostenibilidad ya no es un lujo ni una moda. Es una necesidad urgente, y EDGE representa una oportunidad clara para actuar desde la construcción. Su enfoque técnico, accesible y verificable lo convierte en una herramienta transformadora para el sector. Ecuador ha demostrado que es posible construir diferente. Ahora es momento de escalar, de llevar EDGE a nuevos territorios, nuevas tipologías y más actores comprometidos con un mejor futuro. Invitamos a arquitectos, ingenieros, promotores y autoridades a sumarse a esta visión. Porque cada edificio cuenta, cada decisión importa, y cada metro cuadrado certificado es un paso más hacia una sociedad más equitativa, eficiente y sostenible. Por: Adriana Benalcázar, CEO AB Arquitectura