En términos turísticos, aseguran que podría transformarse en un elemento importante considerando a Quito como puerta de entrada para el turismo de naturaleza del país. Durante la década del 2000, los líderes de varios de los principales países de Sudamérica, con Gobiernos de perfil progresista, crearon Unasur, un bloque regional de perfil político, el cual estableció su sede en Quito, una de las obras arquitectónicas más relevantes de los últimos tiempos en Ecuador. Pero los vaivenes de la política latinoamericana hicieron que promediando la década de 2010 coincidieran en el poder presidentes con propuestas más liberales, y ya en 2019 decidieran desmantelar el bloque. ➤ Ver también: El turismo se reactiva en las islas Galápagos Ecuador se quedó con ese tesoro arquitectónico en su capital y, según el actual Gobierno de Guillermo Lasso, se trata de una obra y de un espacio desaprovechados que podrían contribuir a fortalecer uno de los focos en los que el país concentrará su energía e incluso su promoción internacional: la sustentabilidad. En un contexto en el que el mundo demanda naturaleza, Ecuador la tiene y cuenta con un emblema global como Galápagos al frente de esa oferta. Pero las puertas de entrada al archipiélago siguen estando en en Quito y en Guayaquil (los vuelos deben llegar obligatoriamente desde el continente). Por eso, la idea del Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica ecuatoriano, junto al Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio), fue aprovechar el imponente escenario del edificio de Unasur para crear el mayor museo interactivo del país y, según los planes presentados, uno de los más grandes de Sudamérica, dedicado exclusivamente a mostrar e interpretar la biodiversidad del país. “Biodiversa” contará con salas de exhibición dinámicas, rincones sensoriales, espacios de bioeconomía, un observatorio de la biodiversidad, un “biocine” y colecciones científicas, entre otras propuestas. Además de proyectarse como “uno de los Museos de Historia Natural más importantes a nivel mundial”, funcionará allí el Centro de Intercambio y Negocios de la Biodiversidad. Prometen que personas, asociaciones y distintas iniciativas tendrán allí un espacio de encuentro, intercambio y también comercio de productos relacionados a la biodiversidad, generando un verdadero polo de desarrollo. Eso permitiría no sólo que el visitante extienda su estadía, sino también crear una mayor coherencia para aquellos que llegan a Ecuador interesados en su naturaleza, encontrando una propuesta introductoria antes de viajar hacia cualquiera de los “Cuatro Mundos” en los que el país viene segmentando sus regiones desde hace años. Finalmente, vale señalar que Ecuador tiene históricamente una muy específica demanda vinculada al turismo científico, y los especialistas encontrarán ahora también en Quito un espacio donde conectarse e intercambiar información con los expertos locales, quienes se espera que utilicen a “Biodiversa” como centro de investigación. Fuente: Hosteltur