Tomar café es más que un simple acto, es uno de los rituales del mundo moderno más reproducidos a diario. Según el Portal Statista, se estima que su consumo a nivel mundial en 2022 y 2023 fue de aproximadamente 173 millones de sacos de 60 kilogramos. Pero se calcula que en el 2024, esta cifra alcanzará los 180 millones. Por otro lado, su producción mundial alcanza los 177 millones de sacos de 60 kg. Pero, ¿qué es lo que produce ese gusto por el café tan arraigado en quienes aman esta bebida? Talvez porque beberlo es toda una experiencia, prepararlo es un arte y compartirlo con alguien o hacerlo en soledad es una de las motivaciones para empezar el día - o continuarlo- para millones de personas. Según la página de Derechos Intelectuales ANEPI (Intelectual Property News Agency of Ecuador), el Ecuador se destaca por su café de calidad y su sabor, sin embargo, ha sido un largo camino recorrido hasta llegar ahí. De acuerdo a las declaraciones de José Nicolás Vélez a, dueño de café Velez, a esta entidad, la región de Manabí se destaca como una de las zonas más fértiles y prometedoras de Ecuador. Desde 1860, ha sido cuna de importantes cultivos de café, siendo Jipijapa el epicentro de esta actividad con gran calidad en sus granos. Las exportaciones se iniciaron desde estas pequeñas plantaciones, expandiéndose luego a un mercado más amplio. Además, Loja también contribuyó significativamente al impulso de la producción nacional, gracias al reconocimiento internacional del cacao ecuatoriano. A principios del siglo XX, el puerto de Manta se convirtió en un punto clave para el envío masivo de café, principalmente hacia Europa. Ecuador se estableció como uno de los principales exportadores, alcanzando casi dos millones de sacos a principios de la década de 1990. Sin embargo, la sobreoferta global generó una crisis en el sector cafetero. Los altos costos de producción tornaron insostenible el cultivo de café en Ecuador, llevando a muchos productores a abandonar el negocio. Como señala José Vélez, el país perdió su posición como líder cafetero y quedaron solo aquellos con una conexión arraigada al cultivo por motivos personales o culturales. La falta de una estrategia para posicionar la producción nacional como una marca reconocida, como lo hizo Colombia en décadas de esfuerzo, dejó a Ecuador vulnerable ante las crisis del café y otras eventualidades similares. Sin embargo en el nuevo siglo, el mercado cafetero ha experimentado una evolución hacia la calidad y la diferenciación. Esto ha llevado a reconocer el potencial del suelo ecuatoriano para producir cafés distintivos. Las zonas cafeteras del Ecuador son varias, destacándose Loja, Zamora Chinchipe, Pichincha, Imbabura y Galápagos. ¿Cómo valorar un café bien tostado? Consejos de una marca premiada en el mundo Beber una buena taza de café produce alivio para el alma y el cuerpo. Es por eso que Nardelia Espinoza, junto a su familia, bautizó a su marca de café como Coffee Relief que cuenta con un local en Tumbaco. Esta cafetería se caracteriza por mostrar la experiencia al consumidor desde el café en verde hasta el café de especialidad. Es por eso que muestra a sus clientes todo el proceso y la cadena de valor involucrada hasta que esta bebida pueda ser servida en una taza de café. Según Nardelia, el punto fuerte de la marca está en el proceso de tostado del café y en sus prácticas de sostenibilidad. Es por ello que Coffee Relief ganó un reconocimiento en la categoría Sustainable Cafe or Coffee Roaster en la edición número 15 de los Sprudgie Awards, organizado por Sprudge.com, una publicación estadounidense especializada en café; así como Best New Coffee en la edición número 14. Nardelia afirma que es la primera cafetería latinoamericana en obtener estos premios. Al visitar esta cafetería, es imposible notar su estética inspirada en la decoración nórdica europea, que se caracteriza por mimetizarse con la naturaleza. Además comercializan la técnica Pure Over, que nació en la ciudad estadounidense de Portland, que prepara el café de manera más pura obteniendo todos los beneficios del producto, desde sus aceites esenciales, su sabor a la máxima expresión y la cafeína perfecta. Para Juan Pablo Espinoza, ingeniero industrial que se encarga de la rama del café en verde, en tostado y la cadena de valor de Coffee Relief, el potencial más claro del café ecuatoriano son sus notas, perfiles y sabores. Esto es gracias a su posición geográfica (está perpendicularmente en dirección al sol, incluso más cerca de él). En cuanto al cafè de Coffee Relief, siempre busca que sean de origen y que tengan una trazabilidad. “Nosotros buscamos los atributos, vamos a ver los datos, lo consideramos (a Coffee Relief) como una aceleradora de caficultores, porque con su materia prima, nosotros bajo los análisis, le damos el impacto que le puede dar al competidor su buen tueste”.