La decisión se basa en una evaluación técnica de más de 2.100 productos con registro sanitario vigente. Después de este análisis se excluyeron sustancias que no corresponden a medicamentos, como algunos suplementos y compuestos, entre ellos están el triclosán, el mercurio cromo y el subacetato de plomo. Además, el Arcsa continúa con algunas restricciones específicas para productos como antigripales con ácido acetilsalicílico, antitusígenos y ciertos antiinflamatorios. También puedes leer: Matea Cañizares: primera ecuatoriana en ganar el Breakthrough Junior Challenge, un certamen internacional de ciencia. Este cambio responde a la necesidad de fortalecer el control de la automedicación, una práctica común que puede ocasionar riesgos para la salud, especialmente cuando se trata de medicamentos que requieren tener un uso más cuidadoso. En ese sentido, algunos fármacos que antes podían adquirirse libremente ahora pasarán a requerir receta. El objetivo es mantener un control adecuado sobre la comercialización de fármacos y garantizar que aquellos disponibles sin receta cumplan con los parámetros definidos para su uso seguro y que el consumidor esté informado y sea responsable bajo algunas recomendaciones como: leer las indicaciones del producto, evitar la automedicación, consultar a un profesional de salud si los síntomas persisten y verificar el registro sanitario antes de comprar. Esta modificación forma parte de los procesos regulatorios periódicos que buscan fortalecer el sistema sanitario ecuatoriano y asegurar que la clasificación de los medicamentos responda a criterios actualizados de seguridad y control. Fuente: Expreso