El Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Ecuador y China, en vigor desde el 1 de mayo de 2024, contempla un esquema de desgravación arancelaria progresiva para los vehículos importados desde el país asiático, con el objetivo de dinamizar el comercio bilateral y reducir los costos de importación. Según los términos del acuerdo, los aranceles para carros chinos, que antes del TLC podían oscilar entre 35 % y 40 %, experimentarán reducciones anuales en períodos que van de 5 a 20 años dependiendo del tipo y cilindraje del vehículo. Para 2026, por ejemplo, los carros con motor de hasta 1 500 cc verán el arancel disminuir de 34,7 % a aproximadamente 32 %, y se proyecta que estas unidades alcancen arancel cero en 2038. En contraste, automotores 4×4 seguirán un calendario más largo y deberán esperar hasta 2043 para eliminar por completo el tributo. En cuanto a las motocicletas importadas desde China, antes del acuerdo pagaban un arancel del 30 %. Con la desgravación progresiva, para enero de 2026 el impuesto para motos con motor de hasta 500 cc se reducirá a 24 %, mientras que aquellas de mayor cilindraje pasarán a 25,5 % y se prevé su eliminación total en 2043. Las motocicletas de muy baja cilindrada (≤50 cc) quedaron excluidas del beneficio y seguirán pagando el arancel completo. También te puede interesar: Taquilla mundial 2025: Las películas que dominaron el año. El calendario de desgravación también contempla tricimotos y vehículos de tres ruedas, con plazos de 10 a 15 años para alcanzar tarifas arancelarias nulas. Este marco busca equilibrar la apertura del mercado con la protección gradual de la industria local, al mismo tiempo que se amplía la oferta de automotores más asequibles para los consumidores nacionales. La continuación de la reducción de aranceles para 2026 representa un paso significativo dentro de la implementación del TLC con China, con potenciales efectos sobre los precios al consumidor, la competitividad del mercado automotor y las estrategias de importación de distribuidores nacionales. Si bien los beneficios podrían traducirse en una mayor oferta y menores precios de vehículos chinos en Ecuador, también plantea desafíos a la industria automotriz local, que deberá adaptarse a un entorno comercial más abierto y competitivo. Fuentes: El Universo, Primicias.