El Presidente de Sambito propuso mirar los activos naturales del Ecuador como una oportunidad estratégica para construir un modelo económico distinto. La conferencia cerró el segundo día de la Kumbre con una reflexión sobre los límites del modelo actual de desarrollo. Gustavo Manrique, Presidente de Sambito, advirtió que el planeta enfrenta una triple crisis: pérdida de biodiversidad, contaminación y cambio climático, agravada por un modelo de consumo que extrae, produce, distribuye y desecha. Desde esa mirada, Manrique insistió en que “todo viene de la naturaleza”, ya sea por producción o extracción. Por ello, cuestionó la economía lineal y el concepto de éxito basado en el consumo. Señaló que la pérdida de biodiversidad no es un tema romántico, sino de supervivencia, porque especies, océanos y ecosistemas sostienen alimentos, medicamentos y oxígeno. El expositor también vinculó la crisis ambiental con desafíos sociales. Recordó que el 50% del agua rural en Ecuador está contaminada con escherichia coli y relacionó este problema con la desnutrición crónica infantil. Para Manrique, proteger fuentes hídricas y ampliar áreas protegidas no es solo conservación: es una política de salud, desarrollo y equidad. En contraste, planteó que Ecuador ya ha demostrado capacidad para pensar distinto. Mencionó el acuerdo Artemis con la NASA y defendió el potencial aeroespacial del país por su ubicación geográfica en la línea ecuatorial. También destacó los canjes de deuda por naturaleza en Galápagos y la Amazonía como ejemplos de innovación financiera aplicada a la conservación. Manrique cerró con una idea central: Ecuador tiene una oportunidad histórica para construir una economía menos extractivista y más basada en conocimiento, naturaleza, cultura e innovación. Su mensaje invitó a romper paradigmas y entender que conservar también puede generar valor, atraer recursos y posicionar al país con una visión de futuro.