Es intolerable que las compañías se mantengan más tiempo sin flujo de caja y la pérdida de empleos siga en rápido aumento. La empresa privada está al borde del colapso y entrará en estado de coma si no se reactiva. Es acuciante que la actividad se retome para frenar el impacto social que está llevando en picada a la economía nacional. Conforme se extienden las paralizaciones, las pérdidas se agravan. Los pronósticos de la recesión de -6,7% en Ecuador puede superar el -10%, si las actividades no se retoman pronto. Con el 70% de la actividad empresarial paralizada, cada mes se pierde alrededor del 3% del PIB. Las afectaciones se extienden a todos los sectores, aunque los más afectados son los de hospitalidad y turismo, construcción, automotriz, transporte aéreo y marítimo, y gran parte del sector comercial. Retardar el regreso de actividades solo agravará la crisis económica y conlleva el peligro de un estallido social, por el deterioro en las condiciones de vida de la población. Durante la emergencia sanitaria, el Ministerio del Trabajo informó que 66.400 personas perdieron sus plazas de trabajo. Esto implica una pérdida del 2% del empleo pleno en el país. Después de 57 días de confinamiento, muchas empresas han agotado su liquidez y otras han cerrado. De acuerdo al BID, este año se puede perder más del 15% del empleo pleno, lo que implica que 700.000 personas pasarán a la informalidad o al desempleo. Permanecer en semáforo rojo es la tónica entre las alcaldías del país, decisión que ha impedido al sector productivo y empresarial retomar sus actividades en medio de una crisis económica profunda. Ecuador es el único país no federal en la región que ha transferido la competencia del manejo de la emergencia sanitaria y ha delegado el peso político que esta conlleva a los municipios. Es una irresponsabilidad por parte del ejecutivo, puesto que el Gobierno es el encargado de la reactivación de la economía y de la administración de los recursos que llegan para la emergencia. Es importante que exista un trabajo coordinado y consensuado entre los gobiernos seccionales. Pero, la economía funciona como un conjunto; por tanto, el Gobierno no se puede desentender de la decisión de cuándo y cómo volver a la nueva normalidad. Ekos Today - entrega especial