Ecuador dio inicio al proceso de construcción de su Estrategia de Desarrollo Productivo y Política de Competitividad, una hoja de ruta que busca transformar la estructura productiva del país mediante innovación, sostenibilidad y mayor diversificación económica. La iniciativa, anunciada el 23 de marzo, apunta a fortalecer la capacidad exportadora del Ecuador y a impulsar la generación de empleo en sectores de mayor valor agregado. El proceso será liderado por el Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones y contará con la asistencia técnica del Growth Lab de la Universidad de Harvard, dirigido por el economista Ricardo Hausmann. La cooperación tendrá una duración de tres años y contará además con el respaldo de CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, que participa mediante un convenio de cooperación técnica no reembolsable para apoyar la implementación de esta agenda. También te puede interesar: Incarpalm: 20 años construyendo el empaque de las exportaciones ecuatorianas La estrategia se desarrollará a partir de un trabajo técnico basado en evidencia y con enfoque territorial. Para ello, se realizarán encuentros con empresarios, gremios productivos, academia, autoridades locales y actores públicos y privados en distintas regiones del país. El objetivo es recoger insumos directamente desde las realidades productivas de cada territorio y construir una política alineada con las capacidades y oportunidades de cada sector económico. En una primera fase, el proceso se centrará en identificar oportunidades de diversificación productiva y crecimiento económico, así como en analizar las capacidades existentes en el país, especialmente en sectores con mayor complejidad y potencial de valor agregado. También se evaluarán las principales restricciones que afectan la inversión y la productividad, incluyendo barreras regulatorias, institucionales y normativas que limitan el desarrollo empresarial. El diagnóstico reconoce que la economía ecuatoriana mantiene una estructura exportadora concentrada en bienes primarios y de baja complejidad, lo que limita su competitividad internacional. Frente a este escenario, la nueva estrategia busca sentar las bases de una transformación productiva que fortalezca sectores de mayor productividad, promueva la innovación y contribuya a un modelo económico más diversificado, resiliente y sostenible.