En un hito que podría transformar la salud y el futuro de miles de niños en los Andes ecuatorianos, se firmó oficialmente el convenio para implementar el primer Centro CONIN del país. El evento, realizado en la Casa Social de Olmedo, marcó el inicio de una respuesta estructural frente a la desnutrición crónica infantil (DCI), y lo hizo desde un lugar emblemático: el corazón del pueblo Kayambi.También puedes leer: Trump y Xi Jinping hablaron vía telefónica por primera vez desde el inicio de la guerra comercialEl Centro CONIN se implementará bajo el paraguas del Proyecto Sierra | ANDES URKU, una arquitectura de desarrollo territorial que articula comunidades indígenas, inversión de impacto, empresas privadas y conocimiento científico. Este modelo es liderado en Ecuador por la empresa El Ordeño, el Pueblo Kayambi, la Red Santa Cruz de Chile y la Fundación CONIN. Un modelo con resultados comprobados para reducir la desnutrición infantil La experiencia argentina de CONIN, con más de 100 centros en 17 provincias y presencia internacional en Paraguay, Perú, Venezuela y Gambia, ha logrado tasas de recuperación superiores al 99%. Ahora, este enfoque integral llega a Ecuador con la promesa de revertir la desigualdad desde la raíz: la infancia. “La desnutrición crónica infantil es el ladrón del futuro. Afecta el crecimiento físico, cognitivo y emocional, y representa para el país un costo de casi USD 3.000 millones anuales”, advirtió María de Lourdes Muñoz, secretaria técnica de Ecuador Crece Sin Desnutrición. Gracias a políticas articuladas, Ecuador redujo su tasa de DCI al 19,3% en 2024, pero la meta es bajarla al 15% para 2030. El primer Centro CONIN será un catalizador clave en ese esfuerzo. Una alianza con alma de montaña para enfrentar la desnutrición infantil en el corazón del pueblo Kayambi El proyecto arranca en Cayambe, un territorio indígena donde la DCI alcanza el 21,2%, según la Encuesta Nacional sobre Desnutrición Infantil (ENDI) 2024. Pero no es casualidad: la comunidad Kayambi ha sido protagonista en la construcción de esta iniciativa. “Este es un gran ejemplo que puede ser replicado en otros pueblos. Hoy Cayambe da un mensaje claro: vamos a combatir la desnutrición velando por el bienestar integral del futuro de los niños”, enfatizó Henry Campues, director de Producción y Comercialización del Pueblo Kayambi. La firma del convenio representa más que un acuerdo institucional: es un acto de soberanía comunitaria, donde las soluciones no se imponen, sino que nacen desde el territorio, desde la identidad y desde quienes mejor conocen las necesidades de su gente. El token Urku: salud y carbono en una sola revolución El Centro CONIN es apenas una de las piezas de un rompecabezas mayor: el Proyecto Sierra | ANDES URKU. Esta iniciativa integra también la conservación de los páramos a través del token Urku, un activo digital que convierte la captura de carbono en ingresos directos para las comunidades. Como ha reportado LA HORA, se espera que este mecanismo recaude más de USD 227 millones en cinco años, solo por carbono, y genere ingresos totales por USD 338 millones al sumar producción agropecuaria, cuyes y mejoras de productividad. “Aquí los importantes son los dueños de los páramos, los dueños de la naturaleza. Si la gente está bien, el medio ambiente también lo estará”, dijo Juan Pablo Grijalva, presidente ejecutivo de El Ordeño. El token Urku, respaldado por blockchain, garantiza trazabilidad y transparencia. Más del 80% de los recursos generados se quedarán en manos de las comunidades indígenas. Es, en palabras de Roberto Salazar, CEO del Grupo Hexagonal, “una solución de propiedad mayoritariamente indígena, donde quienes son dueños de la tierra también son dueños del proyecto”. La lucha contra la desnutrición infantil puede ser el inicio de una revolución económica y social Durante el evento, el Dr. Abel Albino, fundador de CONIN, dictó una conferencia magistral en la que subrayó la urgencia de actuar con base científica y compromiso colectivo. “La desnutrición genera debilidad mental, pero es la única que se puede prevenir y revertir. Necesitamos a los gobiernos, la empresa privada, las ONG, la academia y las comunidades trabajando juntos”.También te puede interesar: El ministerio de producción elimina el subsidio al diésel para el sector atuneroCayambe se convierte así en el punto de partida de una transformación profunda, donde la lucha contra la desnutrición infantil no es solo un objetivo de salud pública, sino una estrategia nacional de desarrollo humano y sostenibilidad. Fuente: La Hora