Dicho hallazgo fue liderado por el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio), y representa uno de los registros más importantes de biodiversidad en Ecuador y evidencia que sigue sin describirse científicamente gran parte de la fauna de insectos. El estudio “Barcoding Megadiversity: An Arthropod Database from Sites in the Neotropical Eastern Pacific Bioregion”, publicado en la revista Scientific Data, reveló que el 97,5% de estas especies (7.848) corresponden a linajes genéticos únicos de Ecuador, lo que las convierte en potenciales especies endémicas del país. Te puede interesar: Quito busca reforestar la ciudad, uno de sus viveros se encuentra en el parque las Cuadras La investigación analizó cerca de un millón de artrópodos recolectados en Ecuador, Costa Rica y Panamá, por un lapso de seis años; dentro del programa internacional BIOSCAN, coordinado por el Centro de Genómica de la Biodiversidad de la Universidad de Guelph (Canadá), en el que participan más de 50 países. Para identificar las especies, los científicos utilizaron códigos de barras de ADN (DNA barcoding), técnica que permite diferenciar organismos por su huella genética, incluso cuando todavía no han sido descritos ni nombrados por la ciencia. Cada especie descubierta deberá pasar por un proceso taxonómico tradicional, que incluye la descripción detallada de sus características físicas y la asignación de un nombre científico. La mayoría de los ejemplares encontrados corresponde a moscas, avispas y mariposas, grupos que concentran una enorme diversidad y que todavía presentan importantes vacíos de conocimiento. Un hallazgo que podría duplicarse Los investigadores consideran que las 8.048 especies identificadas representan solo una parte de la biodiversidad presente en Mashpi. Según Inabio, conforme avance el análisis del resto de muestras recolectadas, el número de especies detectadas podría duplicarse, consolidando al Chocó Andino como uno de los ecosistemas con mayor diversidad de insectos del planeta. El bosque protector Mashpi-Tayra, donde se realizó el estudio, protege alrededor de 3.200 hectáreas de bosque nublado dentro de la Reserva de Biósfera del Chocó Andino, reconocida por la Unesco. (I) FUENTES: INABIO | EFE