El estudio ‘Demografía y dinámica de la población conocida más grande del mundo de mantarrayas oceánicas Mobula birostris en la costa de Ecuador’, identificó que 2.800 individuos de esa especie visitan periódicamente la costa ecuatoriana, convirtiéndose en el lugar con la mayor agregación de manta rayas oceánicas del mundo. Según modelos y predicciones se estima que este número podría llegar a más de 22.000 individuos. También te puede interesar: Belice recurre a su arrecife de coral para escapar de la trampa de la deuda Esta especie emblemática es el pez con el cerebro más grande y llega a medir hasta 8 metros de ancho, formando parte de la denominada megafauna marina, en la que también se encuentran otros animales que habitan el mar ecuatoriano como los tiburones ballena, ballenas jorobadas y peces luna, señala el informe. Además de imponentes, son importantes bioindicadores de la salud de los océanos, pero se encuentran en la lista roja de la IUCN como una especie "En Peligro". El estudio fue liderado por el biólogo marino ecuatoriano, Michel Guerrero, Director del Proyecto Mantas Ecuador (PME), en colaboración con la organización internacional Manta Trust. Estos gigantes del Pacífico son atraídos por la gran cantidad de nutrientes y las estaciones de limpieza. "El inicio de temporada en la que llegan estos individuos a las costas ecuatorianas se ve marcada por la llegada de la corriente fría de Humboldt, durante junio, cuando esta corriente golpea la plataforma continental en el norte de Perú, sur de Ecuador, crea una corriente ascendente que trae gran cantidad de nutrientes", explica. La mayor cantidad de individuos fueron fotografiados en la Isla de La Plata, provincia de Manabí. El estudio también registra que alrededor del 60% de las manta rayas observadas presenta daños causados por actividades humanas, la mayoría debido a encuentros con redes, anzuelos, nylon, entre otros. Una parte de la extensa investigación contó con el apoyo del proyecto "Gigantes del Pacífico", financiado por el Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania (BMZ), y ejecutado por WWF Ecuador. Mediante este proyecto se colocaron 15 marcas satelitales y 30 acústicas en mantarrayas, que sirvieron para identificar los patrones de movimiento y hábitos dentro de estas aguas. Se evidenció que las manta rayas oceánicas viajan tanto en dirección sur, al Perú, así como hacia el oeste a través de la cordillera marina de Carnegie hacia las Islas Galápagos, detalla. Esto evidencia una conectividad entre estas regiones y la zona costera de Ecuador, ratificando la importancia de salvaguardar los corredores marinos para garantizar la conservación. La Mobula birostris está protegida en Ecuador a través de un acuerdo ministerial emitido por la Subsecretaría de Recursos Pesqueros. Este descubrimiento acarrea una gran responsabilidad para el país en trabajar de manera integral con las comunidades costeras y autoridades, así como liderar acuerdos regionales que aseguren su conservación, a través de mecanismos que brinden una protección a largo plazo para estas especies. También te puede interesar: Iguanas terrestres vuelven a nacer en Galápagos después de casi 2 siglos Ecuador es un sitio estratégico para asegurar su conservación, y el estudio publicado por el PME, ratifica la necesidad de adoptar medidas que aseguren la protección de estos "inofensivos y amables gigantes", menciona Pablo Guerrero, Director de Conservación de Paisajes Marinos de WWF-Ecuador. Fuente: EFEverde