Ecuador exporta más, pero el verdadero reto está en la logística
El comercio exterior ecuatoriano atraviesa una etapa de expansión, pero también de ajuste estratégico.
Para Xavier Rosero Carrillo, Presidente Ejecutivo de la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor), el país ha sabido sostener su posición en un entorno complejo gracias a un atributo clave: “mucho se privilegió en la demanda internacional los proveedores fiables y el Ecuador demostró que podía mantener esa continuidad”.
En ese escenario, el comercio marítimo sigue siendo el gran soporte de la oferta exportable. Rosero lo resume así: “cerca del 90% ya se moviliza en carga por los puertos”. Esa centralidad convierte a la infraestructura portuaria y a su red de conexión en un factor decisivo para la competitividad, sobre todo en productos de alto volumen que requieren rapidez, eficiencia y menor exposición a sobrecostos.
Pero el crecimiento no oculta las debilidades: el modelo de gestión logística, advierte el dirigente gremial, debe repensarse porque los costos internos y los cuellos de botella restan competitividad a la oferta ecuatoriana, de modo que el reto involucra mover la carga con mejores tiempos, menos trabas y mayor productividad. A ello se suma una exigencia clave: la seguridad. Ecuador no solo debe mostrarse como un proveedor confiable, sino también seguro, por lo que el sector impulsa mecanismos de carga segura y trazabilidad para cumplir con los estándares internacionales.
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La diversificación comercial aparece como el siguiente paso. Rosero sostiene que “el mercado asiático abre una opción en materia de consumo” para productos tradicionales, nichos alimentarios y bienes con mayor valor agregado. En esa lógica, el reto no solo es consolidar destinos históricos, sino aprovechar nuevas oportunidades para sofisticar la oferta exportable y ampliar la presencia ecuatoriana en mercados más exigentes. El mensaje del ejecutivo es claro: “No hay un solo centímetro que perder en mercados internacionales”. Con una competencia más agresiva y un entorno global volátil, Ecuador deberá ganar eficiencia en su agenda interna, reducir costos y fortalecer su estructura logística para que el crecimiento exportador no sea coyuntural, sino sostenible.