El costo del golpe que ha tenido el turismo por la pandemia de Covid-19 podría superar los USD 4.000 millones en todo el mundo, según un informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad). La pérdida estimada responde al impacto directo de la pandemia en el turismo y a su efecto dominó en otros sectores estrechamente vinculados. Aunque la reducción de los ingresos varía por nación, los más golpeados son los países en vías de desarrollo, donde la relevancia del turismo en la economía es importante. Según el reporte, Ecuador junto a Turquía y Sudáfrica, ha sido los países en los que el sector turístico ha sentido más fuerte las consecuencias de la pandemia. Esas naciones han sufrido una contracción del 75% en la llegada de viajeros en 2020. ➤ Ver también: Detalles y cifras de la era del turismo espacial Para 2021, la Unctad prevé que, en el peor de los escenarios, la paralización del turismo podría significar una disminución del 9% en su aporte al Producto Interno Bruto (PIB) en comparación con niveles previos a la pandemia. Esa proyección no considera las medidas para suavizar el impacto de la emergencia sanitaria en el sector, como los programas de estímulo económico. En cambio, en un escenario más optimista, donde existe una recuperación parcial por una mayor afluencia de turistas en el segundo semestre, la reducción del aporte del turismo al PIB sería del 5,5% frente a 2019. En 2020 los recursos generados por el turismo en Ecuador experimentaron una baja de USD 1.810 millones, según el Banco Central. Menos vacunas, menos turismo Una de las principales causas en esta drástica reducción del turismo en los países en vías de desarrollo es el limitado avance en la vacunación, que mantiene alejados a los turistas, afirma el estudio. Ecuador ha empezado a revertir esa realidad con la aplicación masiva de vacunas durante las últimas dos semanas. El país ha logrado promedios diarios de 320.000 dosis y tiene una proyección de terminar agosto con nueve millones de personas inoculadas. Sin embargo, aún es temprano para ver esos efectos en el turismo. A eso se suma las restricciones de movilidad impuestas por los países para controlar la pandemia, así como la aparición de las nuevas variantes que hacen difícil prever una reapertura total a los viajeros internacionales. Fuente: Primicias