Sin embargo, siempre ha existido la discusión sobre qué tipo de impuestos son los más efectivos y cuántos son suficientes para mantener una economía. La disyuntiva es clara. La poca carga tributaria impide a los Gobiernos tener recursos para cumplir sus tareas, pero el exceso afecta al ingreso disponible y ahorro de los hogares. Pero ¿cuánto es “demasiado”? Para comparar este efecto entre economías se establece la medida de carga tributaria, conocida como presión fiscal, que suma todo lo recaudado por un país en impuestos, contribución a la seguridad social, aranceles y otras tasas, en relación a su PIB. Esta medida indica cuánto de los ingresos generados por la economía (PIB) se destinan al Estado. En naciones, como las del norte de Europa, la carga tributaria sobrepasa el 40% del PIB. Suecia, por ejemplo, mantiene una presión fiscal del 52% del PIB. También existen países, como los latinoamericanos, en los que la carga tributaria es menor al 20%. Guatemala, por ejemplo, mantiene una presión fiscal del 12%. Los modelos tributarios son variados y sus efectos en la economía ambiguos. Laffe, con su famosa curva, explicaba que una excesiva carga tributaria genera evasión fiscal y la economía sufre los efectos de más impuestos sin que el Estado recaude más. Sin embargo, el punto límite que están dispuestos a pagar los agentes económicos cambia de nación a nación y depende de qué tan eficiente es su nación en el uso de los recursos. De esta forma, si los gobiernos retribuyen el pago de impuestos con servicios públicos, como en Europa, la disposición de su pago es mayor que en Latinoamérica, donde muchos de los recursos se desvían por corrupción. En América Latina, el promedio de la carga tributaria se ubica en 23% de su PIB, cifra menor a la media de los países de la OCDE, la cual asciende al 34% de su PIB. De acuerdo a las últimas cifras publicadas en el informe de Estadísticas Tributarias en América Latina y el Caribe, elaborado por la OCDE, CIAT, BID y CEPAL, los países que menos pagan impuestos en la región son Guatemala (12,6%), República Dominicana (13,7%) y Perú (16,1%). En el otro extremo está Cuba (41,7%), seguido por Brasil (32,2%) y Argentina (31,3%). Ecuador, con 20,5%, ocupa la novena posición entre los países latinoamericanos, con niveles similares a los de Chile y algo por encima de Colombia. Por: María José Vilac y Víctor Zabala