Es el resultado del esfuerzo de pequeños productores, de su pasión por la tierra y de un potencial que, con el apoyo adecuado, podría posicionar al país como un referente mundial en la industria cafetera. El café ecuatoriano, conocido por su excepcional calidad y complejidad de sabores, enfrenta un panorama desafiante pero lleno de oportunidades. Ena Escobar, Presidenta de la Asociación de Cafés Especiales del Ecuador (Acede) y Gerente General de Café Galletti, comparte su visión sobre el presente y futuro de esta industria clave para el país. Ena Escobar ha sostenido, desde 2010, que la especialización y la búsqueda de mercados diferenciados son la única manera de garantizar la sostenibilidad del café ecuatoriano. A diferencia de grandes productores como Colombia o Perú, Ecuador enfrenta mayores costos de producción. Sin embargo, los cafés de especialidad nacionales, caracterizados por su dulzura y complejos perfiles sensoriales, han ganado prestigio internacional. “El café ecuatoriano no puede competir por precio, pero sí por calidad”, enfatiza Escobar. La clave radica en la producción de microlotes de cafés excepcionales que conquisten los paladares más exigentes del mundo. También te puede interesar: ¿Hay innovación en la producción del cacao? Desafíos en el mercado local Uno de los principales obstáculos para el crecimiento del café de especialidad es la falta de cultura cafetera y capacidad adquisitiva en el mercado interno. Mientras que en el extranjero una libra de café de especialidad ecuatoriano puede venderse por hasta 110 dólares, los consumidores locales no suelen estar dispuestos a pagar precios elevados. Además, la competencia desleal con cafés importados de menor calidad afecta gravemente a los productores nacionales. Escobar advierte que la liberalización de las importaciones podría deteriorar la reputación del café ecuatoriano si productos inferiores son comercializados como ecuatorianos. La necesidad de un apoyo integral Para consolidar el café de especialidad como emblema nacional, Escobar destaca la urgencia de un plan cafetalero integral. Este debería involucrar al gobierno, al sector privado y a las organizaciones de productores, con énfasis en: Educación y Capacitación: Brindar asistencia técnica y formación a los caficultores sobre varietales, fertilización y procesos de cosecha y poscosecha. Fomento a la Asociatividad: Promover cooperativas que faciliten el acceso a financiamiento y asistencia técnica. Promoción Internacional: Posicionar al café ecuatoriano como un producto premium en los mercados globales. Sostenibilidad: Apoyar prácticas agrícolas sostenibles y conservar la biodiversidad.