Algunos países ven potencial en la puesta en valor de su riqueza natural para obtener productos y servicios como otro camino que desplace el uso del petróleo como fuente de energía y materia prima. La bioeconomía es ese mar que da nuevas esperanzas. ➤ Ver también: El petróleo de Texas abre con una baja del 2,18%, hasta USD 69,02 El modelo de desarrollo actual del Ecuador que depende ampliamente de las rentas generadas de una economía extractiva de recursos naturales no renovables, como el petróleo y los minerales, tienen tres problemas fundamentales, como: El agotamiento de reservas. Cuestionables implicaciones medioambientales y de salud humana. Estructura económica que genera poco valor agregado e importaciones de bienes de capital. Petróleo y minerales no son la causa per se sino que, durante su proceso de explotación, el ecosistema, la biodiversidad y las comunidades sufren por lo general impactos no deseados. Estos aspectos incluyen la transformación del entorno y la acumulación de desechos o derrames que contaminan fuentes de agua y tierras de forma irreversible inclusive entrando a nuestros organismos. El impacto de la explotación afecta derechos humanos de presentes y futuras generaciones (al agua, a la salud) y derechos de la naturaleza (regeneración de ciclos vitales). Además, el consumo de hidrocarburos, sea a nivel nacional o internacional, contribuye al cambio climático al ser la industria y el transporte los principales sectores de consumo de energía de fuentes fósiles a nivel mundial. ¿Qué entendemos por bioeconomía? La bioeconomía involucra la utilización de recursos, procesos y principios biológicos para proporcionar bienes y servicios a todos los sectores económicos. Productos de mayor valor añadido tales como antioxidantes, proteínas o pigmentos o procesos como combustión o síntesis de la biomasa como materia prima para sustancias químicas y para fines energéticos (etanol, biodiesel, biogás). Estos productos y servicios de base biológica sustituyen el uso de productos derivados de combustibles fósiles. Fuente: El Universo