El dato resulta llamativo considerando que el deporte, y en especial el fútbol, ocupa un lugar central en la vida cultural y social del país. A pesar de hitos como la clasificación a Copas del Mundo, la participación en torneos internacionales y el crecimiento de clubes y jugadores en el exterior, siguen siendo muy pocos los espacios permanentes que reúnen, conserven y exhiban esta historia. A nivel sudamericano, el panorama es más desarrollado, pero aún limitado y fragmentado. Existen casos puntuales de museos vinculados al fútbol, principalmente asociados a clubes o instituciones. También puedes leer: Meta lanza al mercado Muse Spark, su nuevo modelo de inteligencia artificial para potenciar su ecosistema digital. En Argentina, por ejemplo, clubes como Boca Juniors y River Plate cuentan con museos propios en sus estadios, donde exhiben trofeos, camisetas y momentos históricos. En Uruguay, el Museo del Fútbol del Estadio Centenario en Montevideo es uno de los espacios más emblemáticos del continente y ha sido reconocido por la FIFA como Monumento Histórico del Fútbol Mundial. Por su parte, en Paraguay, el Museo CONMEBOL en Luque reúne la historia institucional del fútbol sudamericano y de competiciones como la CONMEBOL Libertadores. Sin embargo, más allá de estos ejemplos, no existe una red amplia ni sistematizada de museos dedicados al deporte en la región, especialmente a nivel país. La mayoría de iniciativas están ligadas a clubes específicos o a entidades puntuales, y no a una construcción cultural más amplia del deporte como patrimonio. En este contexto, Ecuador todavía tiene una deuda pendiente en cuanto a espacios dedicados a preservar la memoria deportiva. A pesar de contar con una fuerte cultura futbolera y una historia reciente marcada por logros relevantes, gran parte de esa memoria sigue viviendo en archivos dispersos, registros audiovisuales y recuerdos colectivos, más que en espacios físicos permanentes y accesibles al público. Esta realidad abre una conversación relevante: en una región donde el fútbol es uno de los principales motores culturales, los espacios para preservar y exhibir su historia siguen siendo pocos, y en Ecuador, todavía hay mucho espacio para desarrollar iniciativas de este tipo.