En los últimos cinco años, este segmento ha mostrado un crecimiento sostenido. La cartera de financiamiento sostenible pasó de representar el 1,8% del total del crédito bancario a alcanzar USD 5.385 millones en 2024, consolidándose como un componente estratégico del sistema financiero nacional. Este avance responde a la incorporación de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en las decisiones de crédito, así como a una mayor demanda por parte de empresas y emprendedores. Entre 2019 y 2025, el país logró atraer más de USD 4.240 millones destinados a proyectos sostenibles, con énfasis en sectores clave como energías renovables, construcción sostenible, economía azul, movilidad eléctrica y producción agroforestal responsable. En el ámbito social, destacan los microcréditos con enfoque de género, orientados a fortalecer emprendimientos liderados por mujeres y promover la inclusión financiera. También te puede interesar: Animales que ya no están en peligro de extinción Durante 2024, el financiamiento verde se concentró principalmente en acuacultura y pesca sostenible, que captaron USD 703 millones, convirtiéndose en el principal destino de estos recursos. Le siguieron la construcción sostenible, con USD 322 millones, y la producción sostenible y eficiencia energética, que sumaron USD 299 millones. Otros sectores relevantes fueron el agroforestal sostenible (USD 141 millones), el transporte sostenible (USD 97 millones) y la energía renovable (USD 53 millones), reflejando una asignación diversificada del crédito verde. De acuerdo con datos del sistema financiero, también se destinaron recursos a actividades como reciclaje (USD 25 millones), remediación ambiental (USD 2 millones) y proyectos de ahorro de agua (USD 1 millón). Estas cifras evidencian cómo el financiamiento sostenible ha comenzado a cubrir distintos frentes productivos y ambientales, consolidándose como un segmento relevante dentro de la cartera crediticia del país. Fuente: Youtopia.