Tras un 2024 marcado por una contracción económica y los apagones que afectaron al aparato productivo, Ecuador muestra señales de recuperación en sectores no petroleros, manufactura y agroindustria. Juan Carlos Navarro, Presidente del Comité Empresarial Ecuatoriano, analiza los factores que están reactivando la economía, los desafíos estructurales que frenan la competitividad y las condiciones necesarias para atraer inversión. ¿Cómo evalúa el desempeño productivo del país en 2024 y lo que va de 2025? 2024 fue un año complejo, el cual cerramos con una contracción económica cercana al 2%, con una economía golpeada por los apagones, la caída petrolera y una demanda interna debilitada. Sin embargo, en 2025 se ha visto un proceso de recuperación favorable, especialmente en los sectores no petroleros, teniéndose además un buen desempeño del consumo doméstico (+7,9% enero-junio 2025, según cuentas nacionales del BCE), de las exportaciones de bienes y servicios en general (+5,3%), e incluso del componente de inversiones (Formación Bruta de Capital Fijo, +7,1%). Las actividades agropecuarias, acuícolas y agroindustriales siguen siendo impulsadores del dinamismo económico para Ecuador: cacao y sus derivados mantienen un desempeño notable; el banano con muy buenos resultados (aunque con plena atención a la amenaza del Fusarium Raza 4); y el camarón, pese a un lento desempeño en 2024, ha retomado fuerza con precios estables y diversificación de destinos. Entre enero y agosto de 2025, las ventas totales crecieron en 7% respecto mismo período de 2024, y con un resultado de +9% para el sector manufacturero, destacando la elaboración de productos alimenticios (+11%), fabricación de metales comunes (+11%), fabricación de productos elaborados de metal (excepto maquinaria y equipo) (+11%), fabricación de sustancias y productos químicos (+6%), fabricación de prendas de vestir (+5%), fabricación de papel y de productos de papel (+3%), entre otras. Por su parte, el sector financiero también destaca en su desempeño, con una rentabilidad creciente y apoyo sostenido al crédito productivo. ¿Qué factores limitan hoy la competitividad del sector productivo ecuatoriano? Aún existen oportunidades de mejora en materia normativa y tributaria, como la actualización de la lista de materias primas y bienes de capital con tarifa preferencial de ISD o la reducción de este impuesto, necesarias para impulsar la competitividad y la inversión. Sin embargo, factores como la inseguridad, un mercado laboral poco dinámico, la incertidumbre política y la dificultad del Gobierno para manejar presiones sociales continúan afectando el desempeño del sector productivo. ¿Qué políticas se requieren para atraer más inversión privada, especialmente en energía, minería, agroindustria y tecnología? Es fundamental mantener un mensaje constante de apertura a la inversión privada, garantizando el debido cumplimiento normativo. Sin embargo, aún existen actividades con áreas grises, como la minería, y otras que enfrentan restricciones por su carácter estratégico y sujeción a disposiciones gubernamentales. Más allá del marco regulatorio, es clave destacar las oportunidades en los encadenamientos productivos de sectores con alto potencial exportador, especialmente en tecnología y biotecnología, que pueden fortalecer la competitividad y el desarrollo económico. ¿Cómo avanza el diálogo entre el sector empresarial y el Gobierno para impulsar empleo, formalización y estabilidad normativa? El diálogo entre el Gobierno y el sector privado se mantiene y es valorado por ambas partes. El Ejecutivo ha centrado sus esfuerzos en estabilizar las finanzas públicas, fortalecer la seguridad y atender problemáticas sociales críticas, especialmente en salud. Paralelamente, ha impulsado la agenda productiva e internacional, con avances visibles en los acuerdos comerciales y las conversaciones con Estados Unidos para obtener un trato arancelario preferencial. No obstante, el sector privado mantiene demandas pendientes, como la revisión del ISD y la creación de un marco normativo que impulse de manera sostenible el desarrollo minero. ¿Cómo avanza la adopción de criterios ESG, innovación y digitalización en el empresariado? El empresariado ecuatoriano ya no ve la sostenibilidad como un accesorio, sino como una exigencia de mercado. Las empresas exportadoras, sobre todo las vinculadas a cacao, banano y camarón, avanzan en trazabilidad, eficiencia hídrica y reducción de huella de carbono. El sistema financiero ha incorporado políticas de gobernanza y riesgo climático, mientras que las manufactureras exploran economía circular en empaques y gestión energética. No obstante, el progreso es desigual: las grandes compañías han avanzado más rápido, pero en las pymes el costo y la falta de capacidades limitan la adopción tecnológica. Aun así, la tendencia es clara y las cadenas internacionales presionan por acelerar esa transición. También te puede interesar: Las empresas que definen el rumbo productivo de Ecuador: ¿Cuál es la visión del Comité Empresarial Ecuatoriano a cinco años y dónde estarán las oportunidades para impulsar la productividad? Los próximos 5 años estarán marcados por una doble agenda: reconstruir la confianza interna y sostener la competitividad externa. Las oportunidades más tangibles están en la acuicultura y la agroindustria de valor agregado, que pueden ampliar su presencia internacional con estándares sostenibles. En la manufactura, el reto es ganar productividad a través de automatización, logística integrada y energía confiable. Los servicios basados en conocimiento —fintech, software, e incluso la externalización de procesos— representan un nuevo frente si se garantiza conectividad y estabilidad eléctrica. La minería responsable tiene potencial de inversión, pero solo si se construye una licencia social duradera y reglas del juego estables. Y el gran eje transversal será la energía: sin una política seria de repotenciación y diversificación, cualquier plan productivo será vulnerable.