Según el INEC, en julio de 2025 el 71,3% de los hogares tenía acceso a Internet. La diferencia territorial sigue siendo amplia: 76,6% en el área urbana frente a 58,7% en la rural. Es decir, el reto no es solo ampliar cobertura, sino garantizar inclusión efectiva. El uso de Internet muestra una mejora sostenida. De acuerdo con el INEC, el 80,1% de la población de 5 años y más utilizó Internet, equivalente a 13,9 millones de personas. En zonas urbanas el indicador llegó a 85,3%, mientras que en el área rural alcanzó 68,5%. La brecha se reduce, pero todavía condiciona educación, empleo y acceso a servicios digitales. El celular sigue siendo la puerta principal de acceso. Según el INEC, 10,8 millones de personas tenían teléfono celular activado en 2025, el 61,9% de la población de 5 años y más. Además, 10,3 millones contaban con teléfono inteligente, equivalente al 59,3%. En el área rural, la tenencia de smartphone fue de 48,3%, frente al 64,3% urbano. También te puede interesar: Telecomunicaciones: La infraestructura que sostiene la vida digital del mundo En un artículo publicado en su web, la Asociación de Empresas de Telecomunicaciones (Asetel) sostiene que el desarrollo del sector depende de alinear regulación, espectro e infraestructura. La asociación advierte que Ecuador necesita más inversión, menos barreras municipales y una gestión eficiente del espectro para acelerar 4G, 5G, fibra óptica y servicios digitales. “Conectar no es solo una meta sectorial; es una condición para el desarrollo del país”, señala la Asetel. La discusión se vuelve estratégica con el 5G. La Asetel señalaba que la telefonía móvil registraba una penetración del 102% a junio de 2024 y que los fondos de Servicio Universal sumaban más de USD 380 millones. En este escenario, la prioridad es convertir la conectividad en una política pública orientada a productividad, inclusión y desarrollo.