Desde la diversidad de microclimas, que permite cultivar tanto frutas tropicales como cultivos andinos, pasando por su alto potencial en biodiversidad, hasta la disponibilidad permanente de recursos hídricos que favorecen la producción agrícola en distintas regiones. Todo esto nos convierte en uno de los pocos países del mundo capaces de producir alimentos durante todo el año. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Ecuador forma parte del grupo de 12 países megadiversos del mundo, que en conjunto albergan entre el 60 % y el 70% de la biodiversidad del planeta. Esta riqueza natural posiciona al país como un territorio con un patrimonio único, que puede ser la base para impulsar su desarrollo social, productivo y económico. Y es así como el campo ecuatoriano no solo alimenta al país, sino que también posiciona su oferta agroalimentaria en el mundo. El 64 % de la producción agrícola nacional está en manos de pequeños productores, por lo que más del 60 % de los alimentos que se consumen en el país proviene de la Agricultura Familiar Campesina (según datos de FAO). Este mismo modelo de producción también abastece mercados internacionales: el 80 % de las unidades de producción agrícolas de cacao y el 93 % de las de café son de origen campesino. Por lo tanto, el desarrollo social del país tiene como cimiento el crecimiento del sector agroalimentario: el 64 % de la población económicamente activa trabaja en actividades vinculadas al sector. La producción y exportación de productos alimenticios marcan una tendencia positiva En términos de ventas, a febrero de 2025 el sector agroalimentario registró ingresos por USD 5.850 millones, lo que representa un crecimiento del 20,92 % respecto al mismo período del año anterior. Esta cifra equivale al 22 % de las ventas totales de la economía ecuatoriana. En lo que respecta al comercio exterior, el Ecuador ha mantenido un crecimiento sostenido en la exportación de productos alimenticios. Solo en 2024, se generaron USD 17.336 millones en exportaciones agroalimentarias, con una balanza comercial positiva de más de USD 14 mil millones. Entre enero y febrero de 2025, esa tendencia se mantiene, con exportaciones que alcanzan los USD 2.872 millones, superando en un 40 % la balanza positiva registrada en el mismo período del año anterior. Estados Unidos, China y Países Bajos se consolidan como los tres principales destinos de la exportación agroalimentaria, con productos destacados como camarón, cacao, banano, conservas de pescado y derivados de cacao. Solo en los dos primeros meses de 2025, las exportaciones agroalimentarias generaron más de USD 3.000 millones. Asimismo, uno de los mercados con mayor potencial de crecimiento es la Unión Europea. Entre enero y febrero de 2025, se exportaron más de USD 850 millones en productos agroalimentarios hacia este bloque, lo que representa un crecimiento del 44 % respecto al mismo período del año previo. Este avance responde a iniciativas como el proyecto Camino a la Reactivación del Ecuador Agroalimentario (CREA), cofinanciado por la Unión Europea y ejecutado en consorcio por Rikolto, ANFAB, COSPE, KU Leuven y ESPOL, que impulsa el fortalecimiento de MIPYMES orientadas a la internacionalización de productos alimenticios con valor agregado. También te puede interesar: Tecnología, infraestructura y resiliencia, los retos que afronta el sector logístico En el marco del proyecto CREA, desde la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (ANFAB) también se promueve el desarrollo de la plataforma digital Ecuador Agroalimentario, que busca integrar los distintos eslabones de las cadenas productivas a través de siete entornos clave: comercial, transformador, agroproductivo, investigación, servicios logísticos, servicios financieros, sostenibilidad e inclusión. Esta herramienta digital tiene como objetivo enfrentar los desafíos del sector, como la falta de conexión entre actores, la escasez de capacitación y el acceso limitado a información sobre tendencias del mercado. Ecuador tiene aún mucho por avanzar para consolidarse como una potencia agroalimentaria. La diversidad de ecosistemas y la abundancia de recursos naturales abren la posibilidad de aplicar prácticas agrícolas sostenibles, fomentando negocios inclusivos y reforzando la competitividad internacional. Las oportunidades están sobre la mesa. Ahora es momento de continuar fortaleciendo el trabajo multiactor y multisectorial, con miras a consolidar el crecimiento de uno de los sectores más estratégicos para el país, que sostiene el tejido social, económico y productivo de la nación.