María José arrancó el foro contando que, cuando se inició en la maternidad, se enfrentó con varias barreras en el mercado laboral. Esta situación la llevó a interiorizar los problemas estructurales que impactan -a diario- a las mujeres y encontró que no existe un desarrollo equitativo a nivel empresarial. “Por cada USD 1,00 que gana un hombre, una mujer obtiene USD 0,76”, explicó. Además de las brechas en las remuneraciones, identificó diferencias en las carreras, posiciones y sectores en los que las mujeres están subrepresentadas o actividades altamente feminizadas. Este fue el impulso para que, junto a Ana María y la Universidad Espíritu Santo (UEES) desarrollen el modelo de economía violeta. “Se trata de una nueva economía colaborativa que busca reducir las brechas de género en cuatro aspectos: económico, político, educación, bienestar y laboral”, indicó Ana María. Este proyecto tiene cómo objetivos incrementar la participación de mujeres en la fuerza laboral, impulsar el talento para la transformación del empleo, aumentar el número de mujeres en posiciones de liderazgo y apoyar la empleabilidad femenina en trabajos del futuro; así cómo reducir la brecha salarial. Las fundadoras de OPEV mencionó que actualmente se encuentran en la promoción del sello violeta para generar un impacto positivo en las empresas, sobre todo en las microempresas, como una oportunidad de llegar a los consumidores con un propósito. Asimismo, están en el proceso de creación del Primer Índice Economia Violeta®, el primer indicador sobre el coste de oportunidad de la desigualdad de género en el PIB ecuatoriano. Siguiendo con el curso del foro, Jorge Wills, uno de los altos ejecutivos más importantes del país y promotor de la economía violeta, contó que la red médica Veris está operada por mujeres y especializada para mujeres. De sus 1.700 colaboradores, el 75% es personal femenino. “Tengo la convicción absoluta de que las mujeres reaccionan ante las adversidades de forma más resiliente y entregada, por lo que en el sector de la salud hemos aprovechado su cualidades, de tal manera que su talento fluye con naturalidad”. Wills también resaltó que, durante una de las peores crisis de salud (la del Covid-19), las mujeres fueron las que se sacrificaron y a ellas les debemos la superación de esta emergencia. Por último, hizo un llamado: “los líderes estamos obligados a conversar y entender, a aprender y convivir. Lo que pasa en el entorno debería reflejarse en nuestras empresas, deberíamos ser un reflejo de la sociedad. Les aseguro que así serán más competitivos”, concluyó.