El Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) ha definido Economía Verde como “aquella economía que resulta en un mejor bienestar humano y equidad social, reduciendo significativamente los riesgos ambientales y las escaseces ecológicas”. En su expresión más simple, una Economía Verde puede ser considerada como una que es baja en carbono, eficiente en recursos y socialmente inclusiva. La implementación tecnológica responsable para asegurar una Economía Verde es esencial, según Gigi Agassini, Consultora Internacional de Seguridad; por lo que sugiere tres puntos para alcanzarla: Las cabezas de las áreas de tecnología deben ser parte del equipo de liderazgo que establece los objetivos de sostenibilidad. Las reglamentaciones y estándares deben estar alineados con la estrategia tecnológica de sostenibilidad. A nivel personal, las personas no deben almacenar en la nube más información de la necesaria, toda vez que ello ocasiona emisiones. ¿Dónde están implicadas las empresas? El 61% de los millenials está dispuesto a pagar más por productos sostenibles y ecológicos, según un estudio de GlobalWebindex. El compromiso de la sociedad con las políticas éticas es cada vez mayor. La economía verde compatibiliza el objetivo del crecimiento económico y la creación de empleo con el uso eficiente de los recursos, lo cual se entiende como trabajo verde. Por tanto, las empresas verdes son las que trabajan respetando la naturaleza y el medio ambiente generando bajas emisiones de carbono. Además, muchas empresas están introduciendo una mentalidad ambiental en su producción, generando productos más ecológicos y destacando la sostenibilidad de los mismos a través del marketing verde. Un ejemplo es Dassault Systéms (Francia), se dedica al desarrollo de soluciones digitales para empresas y gobiernos, mediante la fabricación de universos virtuales para proyectos sostenibles. Centra su actividad en energías renovables, ayudando a reducir los contaminantes por la producción basada en el carbón. ¿Cuáles son las tendencias de economía verde para las organizaciones? Economía circular: Es importante cambiar el actual modelo de producción y gestión de recursos que potencia el consumo productos. El futuro pasa por apostar por otros modelos como la economía circular, que aboga por utilizar la mayor parte de materiales biodegradables posibles en la fabricación de bienes de consumo, para que estos puedan volver a la naturaleza sin causar daños medioambientales. Cultura empresarial: Está ligada al comportamiento de la organizaciones y su actitud social; además, viene determinada por factores gubernamentales y la filosofía ecológica. El objetivo es que los trabajadores se identifiquen con lo que se transmite socialmente. Buen ejemplo de ello es Facebook, quien ha establecido una paga de 10 000 dólares para aquellos empleados que se trasladen a vivir cerca del campus corporativo. Compras responsables: La economía verde no solo afecta a grandes empresas, con altos márgenes de contaminación, sino también a los proveedores de las mismas, empresas más pequeñas a las que se exigen ciertas responsabilidades relacionadas con el medio ambiente. De esta forma la extracción, transporte y manipulación de recursos es más eficiente, reduciendo el impacto ambiental de la actividad. Fuente: ONU, Programa para el Medio Ambiente y APD