Un arranque lento La información disponible del SRI hasta mayo 2024 permitía ver que, entre 14 industrias reportadas, 7 de ellas tuvieron un decrecimiento en ventas en mayo 2024, comparado con el mismo mes de 2023. Particularmente, difícil fue la situación de la industria manufacturera, que reportaba 12 meses de decrecimiento en ventas y en mayo cayó -8 %. Otras que tuvieron importantes decrecimientos en ventas fueron la industria de construcción (-4,8 %), la industria de salud (-21,6 %), y la actividad financiera y bancaria (-5,2 %). Las exportaciones no petroleras tampoco ayudaron a revertir este lento arranque. Los problemas del camarón ecuatoriano en China se han mantenido durante todo este año y por ello, los precios internos han caído. En lo que va del 2024, la caída de exportaciones a China ha sido tan fuerte (-25 % enero y mayo 2023/2024) que el gigante asiático ha pasado a la tercera posición como destino de nuestras exportaciones no petroleras. El banano y las flores tampoco han tenido un buen inicio de año y registran tasas negativas de crecimiento. Pese a esto, el valor total de las exportaciones en lo que va del 2024, se ha mantenido positivo gracias al buen desempeño del atún en lata (+20,9 %) y del impresionante, aunque seguramente muy volátil, crecimiento del cacao (+200 %). Las importaciones no petroleras, entre enero y mayo 2024, tuvieron una caída poco habitual del -7,5%. Prácticamente todas las materias primas, insumos y bienes de capital de uso industrial han caído en proporciones importantes. Dentro de las importaciones de consumo, los vehículos livianos y camiones registran caídas superiores al 20%; los teléfonos celulares, aparatos eléctricos e incluso las medicinas registran también caídas. ¿Se acabó la recesión? Mientras encaramos los últimos meses del 2024, los empresarios se preguntan si la supuesta recesión ya pasó. Revisemos los gatilladores del entorno que generaron la reducción de ventas de la primera mitad del año y analicemos si es posible revertir la tendencia. El FMI: Quizás, el elemento más relevante que ayuda a evitar que entremos en una recesión en la segunda mitad el año es el acuerdo con el FMI y los más de USD 4.000 millones que estarán ingresando en la economía. Sin ese acuerdo y ese valor, la recesión era inminente. Pero ese dinero es para tapar huecos del presupuesto, no para activar la economía hacia un crecimiento rápido. No se puede esperar un cambio de tendencia en las ventas acelerado, pero sí evitar que la cadena de pagos se siga deteriorando y que haya un ligero aumento de la liquidez. Los bancos: Fue un semestre difícil. La baja demanda de crédito, junto con la competencia por captar clientes y liquidez mediante tasas pasivas altas, resultó en una caída del margen financiero. Además, la desaceleración económica provocó un aumento significativo en la morosidad, agravado por el alto impuesto a las utilidades aprobado a inicios de año en la Asamblea Nacional. Sin embargo, el aumento de la liquidez sugiere que en el segundo trimestre las tasas pasivas podrían disminuir ligeramente, lo que permitiría a la banca encontrar oportunidades para ofrecer nuevos créditos y refinanciar deudas a mejores tasas. La inflación: El aumento del IVA en 3 puntos ha tenido efectos, no en el aumento de precios al consumidor (IPC), sino en los costos al productor (IPP). La inflación cae pese al aumento del IVA, pero la explicación es sencilla: la gran mayoría de empresas no pudieron pasarle el aumento del IVA al consumidor y debieron asumirlo en sus balances a manera de menor rentabilidad, pero preservando en algo sus ya menguadas ventas. La inseguridad y la electricidad: Estos son los dos gatilladores del entorno que más han contribuido a la caída en ventas internas. En ninguno de los dos casos la situación está controlada y, si bien el Gobierno hace esfuerzos por evitar un retorno de la violencia y los apagones, estos problemas estructurales seguirán generando volatilidad en ventas e incertidumbre. El año electoral y el gasto: Sin duda un gatillador que puede cambiar rápidamente la tendencia económica es el aumento fuerte y sostenido de la inversión pública. Algunas personas sugieren que el gasto público podría subir en la última parte del año debido a que estamos un año electoral, pero hay poco espacio en el presupuesto para hacerlo. Algo adicional habrá, pero no como para revertir la baja cifra de inversión pública del primer semestre del 2024. Para ser francos, la tendencia de escasa inversión pública lleva ya casi 10 años. ¿Qué esperar? El FMI mantiene su previsión de 0,1 % de crecimiento para 2024. El Banco Central del Ecuador y el Gobierno aseguran que será más cercana al 1 %. Tal como vienen las ventas del año y cómo se presentan los gatilladores del entorno, lo más probable es que el crecimiento del año termine entre estas dos cifras. Nada que celebrar, o quizás solo consolarnos con que pudo ser peor y que el cierre del año 2024 se ve un poco mejor que al inicio. Sin embargo, para las empresas las cifras del PIB y el debate estéril sobre si hay o hubo recesión, o no, es irrelevante, pues tendrán que seguir haciendo estrategias en medio de lo que se siente no solo como una recesión, sino como una crisis constante en una economía que crece muy muy poco, que evita el cero con las justas, en donde planificar mes a mes y crecer se vuelve cada vez más difícil. Por: Julio José Prado, Director de Entorno Económico del IDE Business School