Ecología y responsabilidad social: un dúo sincrónico ineludible
| ¿Qué es la ecología? Las tres acepciones que la Real Academia de la Lengua Española nos devela sobre “Ecología” tienen matices diferentes pero complementarios, que guardan una lógica armonía que, en la práctica, deberíamos cuidar y es a lo que referirá este artículo:
Si bien es cierto que se la define como una “ciencia” es, en esencia, una práctica de virtudes humanas básicas, que confluye, como la responsabilidad social, hacia el desarrollo sostenible, pero implica una serie de componentes que, fundidos entre sí, preservan la supervivencia de la humanidad. En la cadena de suministro A fines de 2012, efectuamos auditorías de responsabilidad social a importantes proveedores de una gran empresa que opera en Ecuador. En una de las sesiones preparatorias, se definió que quien primero debería hacerse esa auditoría era la propia empresa. Esto, con dos fines: que los funcionarios relacionados con los proveedores conozcan, con precisión, sobre qué se les estaba auditando y, el otro, para que se busque una mejora considerable para la empresa en aquellos puntos en los que se encuentre floja. | ||
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| Buenas intenciones Los temas de actualidad empresarial, en reiteradas ocasiones, se los trata con novelería, con afanes de estar “in” con la corriente “moderna”, sin profundizar ni percatarse que, muchos de ellos, requieren de algo más que paños tibios y de acciones inconexas. Tal es el caso, también, del cuidado y protección del medio ambiente. Vemos organizaciones que se afanan en sembrar árboles, en reducir los desperdicios, en ahorrar energía eléctrica, en decrecer el consumo del agua; todas estas son actitudes que merecen felicitación, pero que son generadas sin una evaluación objetiva y resultan, como señalamos, una novelería. Medir, luego evaluar, entonces mejorar Decir que se ha “mejorado”, en cualquier aspecto, sin tener una medida, una magnitud de partida, una comparación de un antes con un después, es insólito. Un ejemplo elocuente es el de los deportistas que saben, a ciencia cierta, que han superado su marca solo cuando así lo demuestran los resultados de medición de sus cronómetros. | ||
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| Una vez que se efectúen las mejoras se podrá decir que se ha actuado de manera técnica, metodológica, sustentable, fundamentada en cifras y hechos. Gestión de residuos Las empresas, sin importar su giro de operación, generan gran cantidad de residuos con distinto impacto ambiental, de acuerdo a la toxicidad, tamaño y otras características que se deberán tener en cuenta al momento de intentar una gestión adecuada. En la mayor parte de los casos, aún, no se analizan esos residuos con objetividad, con mediciones, pesos, volúmenes, con una clasificación adecuada. Sin embargo, se puede apreciar, en algunas organizaciones, basureros identificados con colores, con rotulaciones adecuadas, con almacenamiento de residuos llevado con orden y cuidado; lástima que, al momento de la recolección, por parte de las municipalidades, se los mezcla, desvirtuando la buena acción de la empresa. De allí que una vigorosa gestión de residuos deber ser integral, consensuada y organizada. Educación y cultura Las instituciones educativas hacen esfuerzos por instruir a sus alumnos en esta materia y se palpa que tienen resultados cuando los niños “educan” a sus padres al “recriminarles” por malos hábitos en el consumo del agua, por ejemplo. Esto va implantando, paulatinamente, una cultura para el desarrollo sostenible. Este es el deber moral de todos, el de mantener e incrementar las relaciones mutuamente beneficiosas en las cadenas de suministros de las organizaciones. En esto hay una gran oportunidad de mejora, con inversiones mínimas, pero con una significativa y muy positiva consecuencia para las utilidades y, sobre todo, para las generaciones futuras. |