Gracias al ingenio de muchos emprendedores, y del avance de las tecnologías de la información y comunicación (TIC), se creó una gran variedad de soluciones que ya son parte del modelo de negocios de las grandes empresas. Bajo este panorama aparece el comercio electrónico (e-commerce, en inglés). Según David Chaffey y Fiona Ellis-Chadwick, expertos en estrategia digital, se refiere a las transacciones financieras y de información realizadas de manera electrónica entre una organización y cualquier tercero con el que tenga tratos. Desde sus inicios, el e-commerce ha facilitado la compra y venta de productos y servicios, sobre todo en los últimos 10 años, gracias al desarrollo de las aplicaciones móviles. Ahora, el Big Data, el Blockchain o la inteligencia artificial (IA) son los aliados estratégicos para que el e-commerce tenga un papel más que esencial en las empresas y en los consumidores. Uno de los principales objetivos del comercio electrónico, sobre todo en las empresas, es que utiliza la tecnología como un medio para obtener grandes ventajas en comparación con la competencia, facilita la toma de decisiones y la prestación de servicios a los clientes. Además, replantea los objetivos en las compañías con un claro direccionamiento estratégico, facilitando la creación de productos, mercados, canales de distribución y potencia la reducción de los costos operativos.