Para Leonardo Ottati, Presidente de la Cámara Ecuatoriana de Comercio Electrónico (CECE), la evolución reciente no se explica solo por más ventas, sino por una madurez más profunda del consumidor, que ya interactúa con marcas desde web, apps, WhatsApp, redes sociales e incluso entornos de inteligencia artificial conversacional. La confianza en la transacción digital sostiene el crecimiento y obliga a las empresas a elevar la experiencia. Desde la óptica empresarial, 2025 mostró una demanda más sofisticada que la oferta. El consumidor ecuatoriano está listo para comprar bienes y servicios sin fricción, pero el mercado aún necesita más surtido, mejores procesos y una arquitectura digital pensada para cada canal. Ottati advierte que el salto pendiente está en acelerar la digitalización del B2B, donde el volumen transaccional puede ser mucho mayor al retail tradicional, abriendo una nueva etapa para mayoristas, distribuidores y servicios corporativos. La inteligencia artificial empieza a redefinir el tablero competitivo. Más allá de chatbots visibles, el verdadero cambio ocurre en la estructuración de datos, buscadores inteligentes, recomendaciones, upselling y experiencias hiperpersonalizadas. El ejecutivo sostiene que la IA ya se integra a la cultura organizacional, desde la toma de decisiones comerciales hasta la optimización del surtido, y prevé que en el segundo semestre se verán resultados más tangibles en personalización y comercio conversacional. También te puede interesar: Tendencias que redefinen a los mayoristas de computación Uno de los grandes cuellos de botella sigue siendo la rentabilidad. El canal digital exige procesos distintos al mundo físico: catálogo atomizado, logística eficiente, medios de pago, paid media, SEO y modelos como click & collect o store pickup. Para Ottati, la clave está en entender que el mundo físico y el digital no compiten, sino que se potencian. En varias compañías, la tienda online ya es la unidad con mayores ventas, lo que cambia la lógica de inversión y operación. Para 2026, la expectativa es que el e-commerce mantenga su dinamismo con crecimientos sostenidos y una adopción más profunda de IA. Sin embargo, la prioridad estratégica será otra: construir modelos rentables sin perder foco en el usuario. La tesis de Ottati es clara: la sostenibilidad del negocio digital depende de poner al consumidor en el centro, no solo para vender más, sino para diseñar experiencias más inteligentes, escalables y complementarias con el ecosistema físico.