Fernando Narváez y Daniel Chávez, líderes de la agencia de ecobranding Arpay, han apostado por implementar en Ecuador una tendencia global que busca transformar el sector: el ecobranding o publicidad sostenible. Arpay propone algo diferente: productos que, además de comunicar, purifican el aire y utilizan materiales biodegradables. Una apuesta que convierte la publicidad en una herramienta de impacto ambiental positivo. Publicidad que limpia el aire Dentro de sus innovaciones destaca el uso de Pureti, un recubrimiento fotocatalítico con nanopartículas de dióxido de titanio que, al aplicarse en superficies publicitarias como lonas, stands, backings, paradas de buses, elimina bacterias, malos olores y contaminantes del aire. “Es como tener una gran red de filtros de aire distribuidos por toda la ciudad, utilizando algo tan cotidiano como la publicidad para descontaminar el entorno”, explica Fernando Narváez, presidente de Arpay. También te puede interesar: Play Sustainable Copa Ekos Ecuador 2025: la innovación sostenible y el deporte juntos en un gran evento Este proyecto no surge de una moda, sino de una transformación interna. Hace dos años, Arpay decidió revisar toda su matriz productiva para alinearla con la sostenibilidad. “Comenzamos a reemplazar paulatinamente materiales tradicionales por biodegradables y reciclados, como lonas que pueden convertirse en compost al terminar una campaña”, explica Fernando. El cambio mencionado responde a una necesidad real del mercado: “Cada vez más empresas buscan que sus inversiones publicitarias también reflejen su compromiso ambiental. Esto se traduce en valor reputacional, diferenciación frente a la competencia y alineación con políticas globales de sostenibilidad”, destaca Daniel Chávez, gerente general de Arpay. Un modelo que inspira a toda la industria Con más de 10 años de experiencia en diseño, montaje e instalación de proyectos publicitarios, Arpay mira hacia el futuro con la meta de incrementar el porcentaje de proyectos sostenibles año a año. Para reforzar su propuesta, sus fundadores viajaron a países como México y Argentina para conocer casos de éxito que hoy adaptan a la realidad ecuatoriana. “La publicidad no tiene por qué ser solo impacto visual; puede ser también impacto ambiental positivo. Queremos que las marcas sepan que ya existe una alternativa sostenible en Ecuador”, añade Narváez. Con estas iniciativas, Ecuador se suma a la vanguardia mundial del ecobranding, demostrando que la creatividad puede ir de la mano con la responsabilidad social y ambiental.