El emprendimiento, denominado Junk Teens, fue fundado en febrero del 2021 por los hermanos Kirk y Jacob McKinney cuando aún cursaban la escuela secundaria. La idea surgió a partir de una actividad informal: recolectar objetos desechados que aún tenían valor y revenderlos en plataformas digitales. El punto de partida fue una inversión inicial modesta, que incluyó la compra de una camioneta Ford F-150 usada, del 2006, por aproximadamente USD 4.000, con la cual comenzaron a ofrecer servicios de retiro de objetos no deseados en su comunidad. El modelo de negocio evolucionó hacia dos fuentes principales de ingresos: por un lado, el cobro por la recolección de residuos; y por otro, la reventa de artículos recuperados en mercados secundarios. Este enfoque permitió maximizar el valor de los materiales recogidos y diversificar las entradas de dinero. También puedes leer: Bill Ackman lanza una oferta de USD 65.237 millones por Universal Music Group. Para 2025, la empresa, con sede en Norwood, Massachusetts, registró ingresos por aproximadamente USD 3,04 millones y ganancias netas superiores a USD 686.000, según documentos revisados por CNBC. El crecimiento del negocio también se apoyó en la expansión de su base de clientes locales y en la contratación de otros jóvenes (10 personas a tiempo completo y entre 10 y 15 a tiempo parcial, quienes en su mayoría aún están cursando la secundaria o se encuentran en año sabático) para ejecutar las operaciones, lo que permitió escalar el servicio más allá de un emprendimiento individual. Asimismo, el uso de plataformas digitales facilitó tanto la captación de clientes como la comercialización de los objetos recuperados. Este caso refleja una tendencia más amplia entre jóvenes de la Generación Z, quienes muestran una mayor inclinación hacia el emprendimiento temprano, impulsados por factores como el acceso a herramientas digitales, el interés por la independencia financiera, la búsqueda de ingresos antes de completar estudios universitarios y, principalmente, por la falta de acceso a empleos formales. El caso de Junk Teens ilustra cómo iniciativas de bajo costo y basadas en la economía circular pueden escalar rápidamente cuando combinan innovación, uso de tecnología y conocimiento del mercado. En la actualidad, Kirk y Jacob McKinney tienen 22 y 20 años, respectivamente, y su mayor reto es seguir adelante con su negocio mientras estudian. Su caso, además, pone de manifiesto el potencial de la Generación Z para identificar oportunidades en sectores tradicionales y convertirlas en negocios altamente rentables. Fuentes: CNBC.