Dormir no es un lujo, es una necesidad biológica indispensable para el bienestar de las personas. Sin embargo, en un mundo acelerado, con alta exposición a pantallas, sobreinformación y constante sometimiento al estrés, dormir se ha vuelto una actividad deseada, pero no siempre satisfecha. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que alrededor del 40% de la población mundial sufre de algún tipo de trastorno del sueño lo que tiene un impacto directo en su desempeño productivo, sino que afecta a su bienestar emocional y a su salud física. Es que muchas veces no tomamos en cuenta todo lo que produce en nuestro cuerpo este tipo de trastornos y la necesidad latente de dormir bien. “Tener una buena calidad de sueño ayuda en los procesos de memoria y aprendizaje. Contribuye, de alguna manera, a eliminar todos los desechos del cerebro y promover una buena salud cerebral. Este justamente es el órgano donde se origina el sueño y que más beneficios tiene al dormir bien”, comenta el Dr. Jorge Pesántes, neurólogo, Especialista en Medicina del Sueño y Epilepsia de Neurovida. Para el experto, hay tres pilares fundamentales para garantizar un estilo de vida saludable: actividad física regular, buena alimentación y buena calidad de sueño. El especialista también menciona que este proceso fisiológico, tiene mucha relación con el sistema inmune en doble vía: por un lado, cuando hay trastornos del sueño, hay afectación en el sistema inmunitario. Y por otro lado, cuando hay un problema inmunitario, como infecciones, se afecta el sueño. Pero antes, es necesario aclarar que más allá del insomnio (dificultad para conciliar el sueño) hay muchos más trastornos que muchas veces están normalizados en el día a día como el ronquido, que según el Dr. se le debería dar la atención adecuada. También te puede interesar: Enfermedades crónicas. Cuáles son y cómo tratarlas Trastornos del Sueño más comunes Los trastornos del sueño, especialmente los respiratorios como la apnea del sueño, pueden causar diversas complicaciones. La apnea del sueño implica periodos en los que se interrumpe la respiración debido a obstrucciones en las vías respiratorias, lo que provoca hipoxemia (baja de oxígeno). Ésta interrumpe el sueño y genera micro despertares, lo que resulta en somnolencia excesiva durante el día, aumentando el riesgo de accidentes de tráfico y laborales. Además, las alteraciones en el sueño pueden estimular el sistema simpático, lo que puede ocasionar arritmias cardíacas, hipertensión y aumentar el riesgo de infartos o hemorragias cerebrales. La mala calidad del sueño también está relacionada con problemas metabólicos como la diabetes, el sedentarismo y el aumento de peso. Además, la apnea del sueño puede causar poliglobulia (aumento de glóbulos rojos) debido a la falta de oxígeno, lo que también incrementa el riesgo cardiovascular, incluyendo infartos y embolias. Otro malestar es el Síndrome de Piernas Inquietas (SPI), el cual es un trastorno neurológico caracterizado por una necesidad irresistible de mover las piernas, especialmente en reposo, acompañada de sensaciones incómodas o desagradables, como hormigueo o picazón. Estos síntomas suelen empeorar por la noche, interfiriendo con el sueño y causando insomnio. El SPI puede estar relacionado con deficiencias de hierro, problemas neurológicos, o enfermedades crónicas, y a menudo se alivia al mover las piernas o caminar. El tratamiento incluye cambios en el estilo de vida, medicamentos y suplementos de hierro, dependiendo de la causa subyacente. Hay otros trastornos del sueño, que se dividen en varias categorías, como los trastornos del ritmo circadiano, que incluyen el jet lag y la fase adelantada o retrasada del sueño, comunes en personas con horarios de trabajo inadecuados. También existen trastornos del movimiento como el bruxismo. Otras son las parasomnias son comportamientos anormales durante la transición entre las etapas del sueño, como pesadillas, terrores nocturnos y sonambulismo. Algunos pueden estar relacionados con enfermedades degenerativas del sistema nervioso. Además, hay trastornos que aún se investigan, y el diagnóstico suele requerir exámenes adicionales. Por: Cristina Guevara