Dormel inauguró una nueva etapa en su trayectoria con la presentación oficial de su renovada identidad de marca, en un encuentro que reunió a más de un centenar de invitados en la residencia de la Embajada de Italia en Quito. El evento, realizado en noviembre, coincidió con los 60 años de historia de la firma ecuatoriana y con los 125 años de relaciones diplomáticas entre Ecuador e Italia, dos hitos que enmarcaron una velada dedicada al diseño, la memoria y la proyección futura. La casa de moda construyó una experiencia inmersiva que permitió recorrer su universo conceptual con precisión estética. El nuevo color insignia, Merlot, sirvió como hilo conductor en drapeados, piezas de madera, iluminación y texturas que daban forma a un ambiente sobrio, contemporáneo y sensorial. La propuesta se completó con estaciones gastronómicas, vinos italianos seleccionados, un caricaturista en vivo y la presentación de un colectivo artístico que aportó un componente performático, reforzando la dimensión cultural del encuentro. Todo ello configuró una atmósfera que reflejaba el carácter actual de Dormel: una marca masculina que evoluciona sin renunciar a sus raíces. La celebración puso en relieve la relación histórica que la marca mantiene con las casas textiles italianas Loro Piana y Vitale Barberis Canonico. Estas alianzas, sostenidas por más de 30 años, han permitido a Dormel incorporar en sus colecciones tejidos de excelencia reconocida y consolidar un puente constante entre la tradición sartorial italiana y el mercado ecuatoriano. Para la compañía, estos vínculos representan mucho más que un intercambio comercial: constituyen un compromiso compartido con la calidad, la técnica y la permanencia. También te puede interesar: Hospital Vozandes Quito: 70 años innovando el cuidado de la salud en Ecuador El relanzamiento de la identidad visual es el resultado de un proceso de investigación y diseño que tomó más de 12 meses. El nuevo emblema incorpora dos corderos inspirados en la oveja Merino en su etapa inicial, pero dotados de cuernos propios de un ejemplar adulto. Esta dualidad encarna la visión de Dormel: juventud que se abre al cambio y madurez que sostiene lo esencial. Los corderos aluden al movimiento y la renovación; los cuernos, a una herencia que permanece. El símbolo proyecta así un presente dinámico que reconoce el valor de aquello que trasciende el tiempo. A la presentación asistieron representantes del sector empresarial, miembros de la comunidad ítalo-ecuatoriana, figuras de la sociedad quiteña, amigos y colaboradores cercanos a la marca. Dormel expresó un agradecimiento especial al Embajador Giovanni Davoli, a la señora Elena Rampello y a la Cámara de Comercio Italiana en Ecuador, cuyo Presidente, Fernando Bertero, estuvo presente durante la jornada. La dirección integral del proyecto estuvo encabezada por Carlos David Chiriboga, CEO de Dormel, junto con Gabriel Pujol y Alejandro Gussep, responsables del concepto creativo y de la estrategia detrás de la nueva identidad y del diseño del evento. Con este relanzamiento, Dormel reafirma su decisión de evolucionar con autenticidad, reforzar su presencia en el mercado de moda masculina y consolidarse como una casa que entiende la tradición no como un límite, sino como un punto de partida.