Dormel es una de esas marcas que crecieron junto a la historia del buen vestir en Ecuador. Su origen no estuvo en las vitrinas de moda, sino en el mundo textil. Gabriel Pujol, Director de Operaciones y Desarrollo de Marca de Dormel, explica que la firma ha pasado por tres etapas: primero como importadora de telas, luego como marca de ropa y hoy como una casa consolidada de moda masculina. “Dormel empezó como una marca textil y evolucionó hacia una marca de ropa de hombre más estructurada”, señala. Con 60 años en el mercado y una operación familiar que ya transita su tercera generación, la firma busca sostener su tradición sin quedarse detenida en ella. Una marca en renovación Ese proceso hoy toma forma en un refresh de marca. Pujol llegó hace un año y medio para trabajar en la imagen, la capacitación del personal, los procesos operativos y la comunicación de Dormel. Este proyecto también ha contado con el aporte estructural de Alejandro Gussep, Director Creativo de la marca, cuya visión ha sido clave en la construcción y ejecución del rebranding. El objetivo es claro: mantener el peso de una marca histórica, pero acercarla a un consumidor más amplio y contemporáneo. “Tenemos la responsabilidad de vestir a la gente y de ser referentes de una marca con tantas décadas en el mercado”, afirma. La apuesta no busca romper con el pasado, sino actualizarlo: conservar la sastrería clásica, fortalecer la experiencia en tienda y explicar mejor el valor de una prenda bien hecha. Uno de los diferenciales de Dormel está en su relación con casas textiles italianas como Loro Piana y Vitale Barberis Canonico, vínculos que la marca mantiene desde hace más de 30 años. Esa conexión le permite trabajar con telas de alto estándar y sostener una propuesta de calidad. Pujol retoma una frase del CEO de Dormel, David Chiriboga, para explicar esa visión: la “unión de banderas”. Es decir, combinar lo mejor de la tradición textil italiana con la capacidad de confección ecuatoriana. Para la marca, esa mezcla permite ofrecer un producto de primera línea hecho en Ecuador. Sastrería ecuatoriana con estándares internacionales La visibilidad reciente de Dormel también estuvo marcada por su colaboración con la Selección ecuatoriana. Más allá del contexto deportivo, el proyecto funcionó como una muestra de capacidad técnica y operativa. La firma confeccionó 26 trajes a medida en tiempo récord, con tela Super 150 de lana de Vitale Barberis Canonico, camisas 100% algodón de Thomas Mason, corbatas de seda y un pin que ganó presencia en redes sociales. El diseño elegido fue un traje cruzado de seis botones, con solapa en punta, pensado para cuerpos atléticos y para proyectar una imagen sobria. “No queríamos caer en el cliché ni en el disfraz; buscábamos un traje clásico, atemporal y sentador”, explica Pujol. Pero la estrategia de Dormel va más allá del traje formal tradicional. La marca entiende que el consumidor masculino cambió, especialmente después de la pandemia, cuando el smart casual ganó espacio en oficinas, eventos y entornos profesionales. Pujol reconoce que todavía existe la percepción de que el traje está asociado únicamente a ejecutivos, abogados o personas mayores; sin embargo, Dormel quiere hablar también a clientes jóvenes, novios y hombres que buscan prendas versátiles para distintos momentos. “No queremos asociar el traje solamente al trabajo”, afirma. La marca busca ampliar su propuesta sin perder elegancia, con prendas que respondan a una demanda más cómoda, funcional y actual. Expansión, tecnología y permanencia El futuro de Dormel apunta a expansión, tecnología y permanencia. Actualmente, la marca cuenta con cuatro puntos de venta en Quito y proyecta volver a Guayaquil, mercado del que salió tras la pandemia. Su fortaleza está en el traje a medida, respaldado por procesos escalables, maquinaria de precisión, corte láser y una fábrica con capacidad para crecer. A la vez, la firma mantiene una lectura constante de tendencias internacionales a través de ferias como Pitti Uomo, en Florencia. Sin embargo, su visión no se limita a vender moda de temporada. Pujol lo resume con una frase que define la nueva etapa de la marca: “No solo queremos vender tendencia; queremos vender tiempo”. En esa idea se concentra el desafío de Dormel: renovar su imagen, ampliar su mercado y sostener el valor de una sastrería ecuatoriana con vocación de largo plazo. (I) Por: Andrés Calvopiña Cervantes