Esta presión se siente con fuerza en el comercio. A medida que las ventas digitales y transfronterizas crecen, cobrar bien deja de ser un detalle operativo y se convierte en un factor crítico del negocio. Los comercios esperan procesos de pago predecibles, mientras que las instituciones financieras necesitan mayor visibilidad sobre ingresos, conciliaciones y riesgos. En paralelo, los sistemas de pagos inmediatos, hoy en distintos niveles de desarrollo en la región, amplían su alcance más allá de las transferencias e integran gradualmente actividades comerciales. Según Mariana Posada, COO para América Latina en BPC, el reto es asegurar que estos sistemas operen de forma confiable y segura a medida que crece su uso. También puedes leer: Fybeca y SanaSana formalizan su adhesión al programa “La Receta se Respeta” y avanzan hacia la certificación de excelencia farmacéutica El comercio electrónico acelera esta transformación. Cuando el pago ocurre en un entorno digital, cualquier interrupción tiene un impacto directo en la venta, lo que reduce el margen de error y exige que los distintos medios de pago funcionen de forma coordinada. Esta exigencia también se extiende a la gestión del fraude, que hoy responde menos a fallas técnicas y más a engaños al usuario, obligando a las organizaciones a proteger las transacciones sin deteriorar la confianza ni la experiencia. Un ejemplo claro de esta realidad se observa en el transporte público. En Ecuador, el Metro de Quito y los sistemas urbanos de Guayaquil han integrado pagos digitales abiertos, permitiendo el uso de tarjetas y billeteras electrónicas. Con miles de transacciones diarias de bajo monto, el pago se convierte en parte de la infraestructura del servicio. “En 2026, el crecimiento de los pagos en América Latina no se concentrará en una sola tecnología, sino en aquellos espacios donde el uso masivo exige operaciones sólidas. Las organizaciones que entiendan esta realidad y trabajen de forma integrada estarán mejor preparadas para crecer y ofrecer experiencias simples y confiables a sus clientes”; concluye Posada.