Destacó cómo un cerebro central permite el control total de las viviendas, ofreciendo un hogar adaptado a las personas y sus hábitos, con sistemas que aprenden constantemente para mejorar la experiencia del usuario. García explicó que la verdadera innovación no está en la tecnología visible, sino en integrar sistemas que brinden comodidad y seguridad de manera discreta. Esta domótica inteligente no solo facilita la vida diaria, sino que también actúa preventivamente para detectar y alertar sobre posibles desastres como fugas de gas o incendios, asegurando una protección constante. La continuidad del servicio eléctrico e internet es fundamental para el funcionamiento óptimo de estos sistemas. Por eso, la domótica incorpora mecanismos de respaldo como unidades UPS que garantizan la operación ininterrumpida del sistema, incluso en casos de apagones o fallas técnicas, fortaleciendo la seguridad y confiabilidad del hogar. Asimismo, García destacó que el futuro de la construcción debe diseñarse desde hoy, enfocándose en crear edificios inteligentes que sean a la vez humanos, que respondan a las necesidades reales de sus usuarios y garanticen una atención personalizada 24/7, donde la tecnología sirva para dignificar y mejorar la calidad de vida. Esta visión integral invita a pensar la domótica como una herramienta esencial para el desarrollo residencial sostenible, que transforma las viviendas tradicionales en espacios conscientes, seguros y resilientes, marcando el camino para la construcción del futuro.