Las baterías de iones de litio, verdaderas protagonistas de esta era de dispositivos electrónicos portátiles, parecen abocadas a morir de éxito. El litio resulta caro de extraer y peligroso de manipular, lo que a su vez dificulta su transformación y reciclaje. La demanda sobrepasa los recursos disponibles, caracterizados por un aislamiento geográfico, se hallan en lugares como las zonas despobladas de Australia, que añade complejidad a las cadenas de suministro. Los datos de la Unión Europea reflejan que Europa necesitará hasta sesenta veces más litio en 2050 para satisfacer la demanda de baterías con las que equipar los vehículos eléctricos y almacenar las energías renovables en las que se sustentan los objetivos de emisiones recogidos en el Pacto Verde Europeo. Partiendo de esta premisa, investigadores como Rosa Palacín, del Instituto de Ciencias de los Materiales de Barcelona, tratan de crear baterías con prestaciones similares empleando elementos más abundantes y disponibles en Europa. Ella y su equipo se han propuesto construir un prototipo de batería basado en el calcio, cercano al litio en la tabla periódica. También te puede interesar: 3 tecnologías que revolucionarán los negocios en 2022 El calcio es un elemento tremendamente común, 2000 veces más que el litio, que se encuentra en los huesos o en la creta, entre otras muchas fuentes. Según explica Palacín, “uno de los elementos más abundantes en la corteza terrestre. No se concentra en áreas geográficas específicas, como ocurre con el litio. Si la materia prima es barata, también las baterías pueden serlo”. Todas las baterías poseen una estructura muy similar. Un flujo de iones positivos pasa de un electrodo negativo a otro positivo a través de un electrolito, mientras se produce una corriente eléctrica negativa que fluye fuera de la batería y puede emplearse para alimentar dispositivos. Utilizar calcio como electrodo negativo ofrece ventajas frente al grafito de las baterías de iones de litio, ya que posee una densidad de energía superior, esto es una mayor capacidad de acumulación de energía por kilogramo. Las baterías de iones de litio no pueden alcanzar tal densidad de energía porque no pueden servirse del litio metálico altamente reactivo como electrodo. Este suele formar diminutas estructuras rígidas en forma de árbol denominadas dendritas, las cuales pueden llegar a provocar cortocircuitos o incluso hacer explotar la batería tras muchos usos. Emplear calcio metálico en el interior de la batería permite a los investigadores aprovechar sus propiedades elementales, ya que cuenta con dos electrones en su capa más externa. La investigadora española explica: “Cuando el calcio atraviesa el electrolito, dos electrones fluyen al exterior. Cabe suponer que una batería del mismo tamaño ofrecería una autonomía mayor si se utiliza en un vehículo eléctrico, siempre que se encuentre un electrodo positivo adecuado”. Fuente: El País Foto tomada de: El País