Ellos son los responsables de mapear, guardar, gestionar y generar valor desde todas las fuentes de información de la empresa. Sin embargo, muchas compañías todavía no visualizan todos los beneficios de tener un CIO entre sus filas. A continuación, detallamos algunas ideas para que empresas de todos los tamaños puedan incluirlos en su día a día: Pequeñas y Medianas empresas: Si bien para empresas de este tamaño no existe todavía una gran cantidad de información para administrar, es en esta etapa que se cimentarán las bases que marcarán que tan bien la compañía manejará su información en el futuro. Es posible que no se requiera de un CIO a tiempo completo, por lo que su rol puede quedar a cargo de otra persona. Entre los hitos más importantes que un CIO debe conseguir, es estandarizar los canales de ingreso de información y estructurar las bases de datos para proyectarlas a un crecimiento ordenado. Con ello, las Pymes pueden empezar a almacenar información para luego transformarla en conocimiento que genere valor. Grandes empresas: En este punto, ya las compañías cuentan con varias bases de datos y múltiples canales generadores de información. Por ello, ya se necesita de un CIO formal, y posiblemente de un equipo de acompañamiento. Entre los objetivos principales de un CIO es transformar toda esta información en valor que pueda ser traducido en mayores ingresos o reducción de costos. Identificar patrones de comportamiento de clientes, tendencias económicas de la industria o identificar los mejores proveedores basados en su desempeño son algunos de los hitos que se conseguirán en esta etapa. Como vemos, la importancia de un CIO, o de tener su rol dentro de la empresa, es indispensable para organizaciones de todo tamaño que buscan generar valor a sus clientes a través de la información. Es por ello por lo que los invito a plantearse quién está realizando estas actividades dentro de su empresa. Y si nadie lo está realizando, nunca es tarde para empezar a hacerlo.