“Honestamente, quizás no merezca este honor en su totalidad, pero he entregado años de dedicación y pasión a mi labor”. Al adentrarse en la vida de Susana, resulta desconcertante pensar que una cuencana, que lidera los trabajos relacionados con diccionarios y textos publicados por la Real Academia Española, alberga dudas sobre si merece ese reconocimiento. Esta inseguridad pone de manifiesto el Síndrome del Impostor, un oscuro pensamiento que atormenta a individuos talentosos y exitosos, en su mayoría, a mujeres. El persistente sentimiento de no ser merecedor del éxito alcanzado y el constante temor a ser descubierto como un “fraude” representan una lucha familiar para quienes padecen el Síndrome del Impostor. Las palabras de Susana nos llevan a reflexionar sobre el desafío que enfrentan muchas mujeres exitosas, cuestionándose si sus logros son fruto de su habilidad genuina o simplemente producto de la fortuna. Sin embargo, en el caso de Susana, su éxito es claramente resultado de su excepcional experiencia y su notable inteligencia. Sus inicios en la Academia de la Lengua Siendo la primera mujer ecuatoriana en dirigir la Academia de la Lengua, Susana asegura que su género no fue motivo de oposición en la institución. A pesar de su inicial preocupación al tener que asumir el cargo tras el fallecimiento del director, fue elegida de manera unánime y reelegida dos veces. “Nunca he sentido ningún tipo de obstáculo por ser mujer”, enfatiza. Influencia inquebrantable Desde sus comienzos como profesora en la Facultad de Pedagogía de la Universidad Católica de Quito, ha ejercido una influencia feminista sin haberlo planeado. Su dedicación a una educación profunda y su compromiso con el desarrollo educativo en Ecuador han dejado una huella imborrable en sus estudiantes. “Ser una mujer auténtica y comprometida con la enseñanza marcó la diferencia en la vida de muchas de mis alumnas”, asegura con humildad. Vivencias internacionales y relación con el lenguaje Sus vivencias académicas en España y Francia fueron cruciales en su desarrollo personal y su relación con el lenguaje. “Fue una experiencia que me permitió ver el español desde una perspectiva global, más allá de ser solo el idioma de mi país, sino una lengua con diversidad cultural y riqueza lingüística”, comparte con entusiasmo. La evolución del lenguaje y lo digital Con respecto a la evolución del lenguaje, considera que es un fenómeno natural y constante, incluso en el ámbito digital. “La comunicación digital ha influido significativamente en nuestra forma de expresarnos. A pesar de ciertas críticas, creo que la evolución lingüística refleja los cambios sociales y culturales. El desafío está en equilibrar la evolución con la preservación de la riqueza y precisión del idioma.