Entre 2023 y 2025, el tejido empresarial ecuatoriano mostró señales de ajuste y recuperación. Las constituciones de nuevas compañías repuntaron, mientras la depuración del catastro reflejó un esfuerzo por sincerar la base societaria. “Buscamos que las cifras reflejen empresas reales y activas, no registros inactivos”, explica Luis Cabezas-Klaere, Superintendente de Compañías, Valores y Seguros. A nivel nacional, en los años anteriores, el crecimiento real de las ventas empresariales fue negativo frente a la inflación, lo que evidencia un entorno de bajo dinamismo productivo. “La economía muestra resiliencia, pero también la necesidad de fortalecer la formalización y la eficiencia empresarial”, señala Cabezas-Klaere. Este escenario plantea nuevos retos para la sostenibilidad del sector privado. También te puede interesar: Ecuador busca recuperar el pulso productivo: la empresa privada apunta a inversión y sostenibilidad Ante esta realidad, la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros ejecuta una agenda 2025–2026 enfocada en simplificación normativa, digitalización y supervisión inteligente. “Reducir cargas administrativas y costos empresariales es clave para mejorar la competitividad”, afirma. El organismo avanza en eliminar requisitos redundantes y automatizar procesos societarios. El modelo de Sociedades por Acciones Simplificadas (S.A.S.) seguirá siendo prioritario. “Las S.A.S. representan el camino hacia un emprendimiento formal y accesible”, sostiene Cabezas-Klaere. La interoperabilidad con entidades como el SRI y el Registro Mercantil permitirá mayor trazabilidad y transparencia en las operaciones empresariales del país. El siguiente paso será una supervisión predictiva basada en riesgos, utilizando IA. “Aplicaremos analítica avanzada para identificar riesgos antes de que se materialicen”, enfatiza el Superintendente. Con este enfoque, la Superintendencia impulsa un nuevo ciclo empresarial sustentado en innovación, confianza institucional y transparencia.