Los bancos de desarrollo están revisando su cartera con estas prioridades. Recientemente, CAF logró una importante recapitalización con el objetivo de ser el banco verde de América Latina y el Caribe. El brazo privado del BID, el BID Invest, lleva años innovando en la materia con bonos. Estas herramientas financieras se han vuelto una importante y creciente fuente de financiación en los mercados internacionales. Los bonos GSSS (verdes, sociales, sostenibles o relacionados con la sostenibilidad) representan ya un tercio de las emisiones de América Latina y ascienden a USD 18.000 millones anuales. La simbiosis también se evidencia en las políticas empresariales (hasta ahora principalmente las de grandes empresas) respecto al enfoque ESG (environment, social and governance por sus siglas en inglés), quienes a pesar de los vaivenes de los mercados y de algunas críticas recibidas, están reforzando la sostenibilidad de sus operaciones sumando al componente digital. La evidencia además muestra que las políticas de descarbonización no significan necesariamente desaceleración económica en el corto plazo (solo matrices energéticas más limpias asegurarán el crecimiento económico sostenible en el largo plazo). Desde el punto de vista macroeconómico, utilizando la base de datos de Our World in Data, la mayoría de países (101 de los 154 países cubiertos) mostraron un crecimiento del PIB superior al de las emisiones de CO2 entre 1990 y 2020, 241% más en el tamaño de sus economías frente a un +43% de emisiones de CO2. Fuente: El País