Mucho antes de la pandemia los CEO estaban preocupados por las nuevas habilidades que necesitarían adquirir sus colaboradores, con la finalidad de obtener resultados medibles para el negocio. El Covid-19 ha intensificado este desafío, y no solamente como un objeto de medición, sino por la apertura de nuevos frentes organizacionales, como lo es la centralidad del cliente, product management, ciencia de datos, Analytics, agilidad, ciberseguridad, Change Management y tecnologías emergentes. Entonces, ¿Es la tecnología una fuerza para el bien o para el mal? Lo que está claro es que nos encontramos en un momento crítico, ya que, nuestros trabajos están cambiando, algunos roles que encontrábamos en los perfiles de funciones han desaparecido por completo y así mismo nuevas actividades se han incorporado a nuestros manuales. Sin embargo, uno de los problemas más críticos que hoy enfrentan las organizaciones es la discrepancia entre las habilidades que tienen las personas y las necesarias para los trabajos en el mundo digital. Por otro frente, tenemos los nuevos desafíos generacionales, ya que hoy existe una generación en particular que cada día toma más espacio en los porcentajes generales del headcount. La generación Z (aquellos menores de 25 años) que se han desarrollado en la era de expansión masiva del Internet y redes sociales; buscan oportunidades y ambientes laborales totalmente distintos a los tradicionales; escenarios de trabajo innovadores y desafiantes desde el punto de vista transformacional, flexibles pero sostenibles, y con un profundo sentido de pertenencia hacia temas sociales. ¿Cómo empezamos a mejorar? La revolución digital requiere una revolución de habilidades. Ello se trata de ayudar a las personas a desarrollar su conciencia, comprensión y habilidades digitales para participar plenamente en el mundo digital. Desde nuestro departamento de Consulting en PwC Ecuador hemos desarrollado un Framework de Digital Skills – Fórmula, con la que ayudamos a las empresas a iniciar esta hoja de ruta que les permita: 1. Identificar las necesidades de digital upskilling conectadas al negocio. 2. Diagnosticar la madurez en upskilling de los actuales actores. 3. Elaborar un plan de talento por competencias digitales. 4. Diseñar y recomendar un plan de retención de talento, bajo nuevos esquemas de compensación salarial y formas de trabajo. Digital Upskilling es un factor determinante para la sostenibilidad de las empresas y su talento. Todas las personas somos capaces de vivir, aprender, trabajar y participar en el mundo digital. Por _ Oscar Henk | Gerente de Consultoría de Recursos Humanos PwC Ecuador