Desde 1993, cada 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua, una fecha que pone en el centro del debate la importancia del acceso, la gestión y la sostenibilidad de este recurso esencial para el desarrollo económico y social. A nivel global, más de 2.000 millones de personas no cuentan con acceso seguro a agua potable, lo que evidencia que la crisis hídrica no responde únicamente a la escasez, sino también a deficiencias en la gestión y distribución del recurso. También te puede interesar: AIMPLAS participa en el proyecto POST-PURPLE que impulsa biorrefinerías urbanas de residuo cero En este contexto, el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 plantea garantizar el acceso universal y equitativo al agua potable, saneamiento e higiene para 2030. Este objetivo tiene un carácter transversal, ya que incide directamente en áreas como salud, producción, energía, ciudades sostenibles y cambio climático. Por su parte, para este 2026, la UNESCO destaca la relación "Agua y género: Donde fluye el agua, crece la igualdad". Ineficiencias en la distribución del agua Un estudio desarrollado por la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE) revela que en redes urbanas pueden registrarse pérdidas de hasta el 30% del agua antes de llegar a los usuarios finales, lo que refleja desafíos en infraestructura y gestión. La investigación, realizada en el cantón Cayambe con apoyo de la Universidad de Ginebra y la Universidad de Saint Gallen, destaca que la problemática no es únicamente técnica, sino también estructural, debido a la desconexión entre el origen del recurso y su consumo. Te invitamos a leer: Más de 2 millones de mujeres sostienen el agro ecuatoriano y fortalecen su transformación El estudio también resalta la importancia de los páramos como fuentes estratégicas de agua. Estos ecosistemas altoandinos funcionan como reguladores naturales que captan, almacenan y liberan el recurso hídrico hacia ríos y sistemas de abastecimiento urbano. Cambio climático y presión sobre el recurso Las proyecciones científicas advierten que la disponibilidad de agua podría reducirse hasta en un 33% en zonas del sur del Ecuador hacia 2080, debido a los efectos del cambio climático. Este escenario se suma a factores como el crecimiento urbano, la expansión productiva y las brechas en inversión, que incrementan la presión sobre los sistemas hídricos. Un recurso estratégico para el desarrollo La gestión del agua está directamente vinculada a sectores como la agricultura, la industria y el desarrollo urbano. Las ineficiencias no solo generan pérdidas económicas, sino que también profundizan desigualdades en el acceso. También puedes leer: Plantaciones de Cotopaxi capturan 225 mil toneladas de CO2e anuales En este contexto, el desafío no se limita a mejorar la infraestructura, sino a integrar una visión que reconozca el rol de los territorios, los ecosistemas y las comunidades en la sostenibilidad del recurso. Fuente: ONU | UNESCO | Universidad Internacional del Ecuador (UIDE)