Durante mucho tiempo, la arquitectura ha sido dominada por el género masculino, y aunque las mujeres han contribuido significativamente, su presencia y sus voces a menudo se han subestimado o pasmado. De hecho, la última investigación expuesta por el Banco Mundial en el Manual para la planificación y el diseño urbanos con perspectiva de género, señala que las mujeres ocupan solo el 10 % de los puestos más importantes en los principales estudios de arquitectura del mundo. Promover la igualdad de género en la arquitectura no solo es un imperativo moral, sino también una necesidad para fomentar una perspectiva más diversa y rica en el diseño del entorno que nos rodea. Las mujeres ocupan solo el 10% de los puestos más importantes en los principales estudios de arquitectura del mundo. En este Día Mundial de la Arquitectura, Revista Ekos Violeta insta a la industria a comprometerse con la igualdad de género, a respaldar y promover a las mujeres arquitectas, y a trabajar juntos para construir un futuro donde la diversidad sea el cimiento de las creaciones y donde los sesgos queden en los planos del pasado. Desafiar estereotipos y construir un futuro sostenible Hace casi dos décadas, surgió un proyecto arquitectónico impulsado por un dúo cuencano. Apolo Gavilanez y Valeria Bustos adoptaron una perspectiva centrada en la sostenibilidad en una época en la que la mayoría de la gente aún no comprendía la importancia de cuidar el ambiente y trabajar en conjunto para erradicar los estereotipos de género. Tener que demostrar el doble para conseguir lo mismo es algo muy común para el género femenino y, en la arquitectura, no es la excepción. Pero en medio de esta disparidad, se destacan dos personajes que pusieron a la equidad de manera genuina dentro de su modelo de negocios. En este camino, se encontraron con diversos desafíos, uno de los más prominentes fue el arraigado estereotipo de que la arquitectura es un campo exclusivo para hombres. Valeria comparte cómo, en muchas ocasiones, los trabajadores que contrataban asumían que ella estaba allí para aprender de ellos, cuando en realidad ella ya poseía todas las habilidades necesarias. “Afortunadamente, con el tiempo, esta percepción cambió”, asegura. Apolo se une a las palabras de Valeria y subraya cómo aprendieron a aprovechar las cualidades únicas de cada uno. “Juntos, hemos encontrado un equilibrio en nuestro trabajo y ahora tomamos decisiones de manera conjunta”, agrega. Al Cubo: simpleza, paridad y sostenibilidad Este dúo dinámico empezó poco después de graduarse; Valeria y Apolo dieron sus primeros pasos en la industria trabajando principalmente para clientes cercanos. Con una voluntad inquebrantable de aprender y crecer en este campo, aceptaron cada proyecto que se les presentó sin titubear. Así comenzaron sus primeros años, y con el tiempo y las lecciones aprendidas, juntos construyeron los cimientos de su propio estudio, forjando un camino que les llevaría hacia la excelencia. Al Cubo se distingue por su compromiso con la construcción ecológica y el bienestar de sus clientes. Utilizan ecomateriales, técnicas de saneamiento ecológico, energías renovables y recolección de agua de lluvia, entre otros métodos. Su objetivo es concebir las ciudades y espacios de manera diferente, presentando una propuesta más humanizada de la arquitectura, donde los espacios y sus habitantes se consideran parte integral. Buscan fusionar la arquitectura contemporánea con materiales y técnicas tradicionales que se integren perfectamente con los avances tecnológicos funcionales. La sostenibilidad, la bioarquitectura y la arquitectura bioclimática son los pilares de su estilo y visión arquitectónica.