Conservar los ecosistemas se ha convertido en una prioridad para todos, y si bien los Gobiernos han implementado estrategias para cuidar el planeta, nos encontramos en un entorno cambiante que desarrolla nuevas amenazas que ponen en riesgo el balance de la tierra y la urgencia a la hora de combatir la crisis climática que nuestro planeta vive. Por eso, para este 22 de abril y en el marco del Día de la Tierra, la ONG activista Greenpeace compartió cinco de esas amenazas, con el fin de visibilizarlas y hacer un llamado a la acción: 1. Deforestación, incendios forestales y producción agrícola La deforestación, en zonas como la Amazonia, representa un cambio en los patrones de lluvia en la región afectada, extendiendo la duración de la estación seca y afectando aún más a los bosques, la biodiversidad, la agricultura y la salud humana. Este bioma tiene un papel clave a nivel mundial para la regulación del ciclo del agua, es una fábrica de agua que cruza la atmósfera velozmente sobre el Amazonas hasta encontrarse con los Andes causando lluvias a más de 3.000 kilómetros de distancia, en los países andinos y son vitales para la producción agrícola y la vida de millones de personas en América Latina. Los incendios en ambientes naturales son una de las principales causas de deforestación, los cuales son realizados principalmente por la actividad humana con el fin de despejar áreas destinadas al uso de suelos en producción agrícola y ganadera. Es por esto que la producción de cosas como el aceite de palma, la soya, la carne y los lácteos está destruyendo bosques y otros ecosistemas. En ese sentido, es necesario detener la deforestación, restaurar los bosques y ecosistemas terrestres, adoptando la agroecología, una producción y un consumo reducidos de productos animales, y más dietas basadas en plantas. También te puede interesar: 7,2 toneladas de desechos sólidos fueron recolectadas en las Islas Galápagos 2. Combustibles fósiles La quema de combustibles fósiles (especialmente carbón, petróleo y gas) genera contaminación del aire que, ha llegado a representar hasta 4.5 millones de muertes anuales en todo el mundo, así como pérdidas económicas significativas, de acuerdo con un estudio de Greenpeace. 3. Consumo irresponsable Consumir en exceso, sin necesidad o de forma inconsciente es lo que se traduce en consumismo y contribuye de gran manera al cambio climático, ya que según un estudio de la ONU, el consumo en las ciudades causa el 70 por ciento de todas las emisiones globales de gases del efecto invernadero, y a medida que las ciudades sigan creciendo, también lo harán estas cifras. 4. Uso de plásticos El consumo de plásticos llega a invadir ciudades, además de contaminar mares, ríos y manglares principalmente. De acuerdo con Greenpeace, 74 % de estos residuos termina en rellenos sanitarios. 5. Transporte y movilidad Estos son algunos de los principales generadores de emisiones de carbono, que repercuten en el medioambiente y en la salud de las personas. Por eso es fundamental implementar estrategias que permitan replantear los sistemas de transporte, de modo que sea razonable, sostenible y equitativo para todos. Según destaca Greenpeace, el cambio climático no es un fenómeno o una teoría, es una realidad que se vive en el mundo y de manera evidente a través del derretimiento de capas de hielo, las subidas del nivel del mar, las olas de calor, las sequías, las inundaciones, el crecimiento de zonas desérticas y el aumento en la frecuencia e intensidad de los huracanes y las tormentas. Fuente: El Tiempo