Raúl Alcívar, Presidente de la Asociación Nacional de Clínicas y Hospitales Privados del Ecuador (Achpe), destaca la resiliencia del sector ante estos retos, subrayando cómo los cambios políticos afectan directamente a las instituciones de salud privadas dada su interrelación con los servicios estatales. A pesar de la violencia y la inseguridad creciente, que llevó a la implementación de protocolos como el “código plata” para pacientes afectados por violencia, las clínicas y hospitales privados han mantenido su fortaleza y operatividad, en contraste con algunas dificultades observadas en el sector público. La calidad de los servicios en los hospitales privados ha sido notable, con una calificación superior al 97% de satisfacción de la calidad en la atención en los servicios de salud en evaluaciones de la Agencia de Aseguramiento de la Calidad de los Servicios de Salud y Medicina Prepagada (Acess). “Este logro es el resultado de un compromiso continuo con la calidad y la seguridad del paciente, siendo la acreditación y certificación de procesos una práctica común entre estas instituciones”, sostiene Raúl Alcívar. También te puede interesar: Panorama económico del sector de salud en 2024 Un reto significativo para el sector es la deuda acumulada por el Ministerio de Salud Pública y el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) con los hospitales y clínicas privadas, derivada de la atención a pacientes referidos por estas entidades. La dependencia financiera del sector privado hacia el público ha incrementado a lo largo de los años, especialmente en áreas críticas como las unidades renales, que dependen casi exclusivamente de pacientes estatales. La necesidad de revisar el modelo de sistema de salud para asegurar su viabilidad a largo plazo es también un punto crucial planteado por Alcívar. La deuda específica con los miembros de Achpe, que incluye a 67 instituciones a nivel nacional, asciende a aproximadamente USD 500 millones, siendo una parte significativa de la deuda total estimada en USD 1.200 millones a nivel de todos los prestadores de servicios de salud externos. Esta situación financiera pone en riesgo no solo a las clínicas y hospitales, sino también a toda la cadena de valor del sector salud, incluyendo a médicos, proveedores de insumos y medicamentos. Este sector enfrenta un panorama complejo, navegando entre la postpandemia y los desafíos significativos derivados de la deuda del MSP y el IESS. La calidad de los servicios sigue siendo una prioridad y el bienestar financiero se presenta como un desafío crítico que requiere atención y soluciones a corto y largo plazo.